Biografia
Leopoldo II, cuyo nombre completo era Leopoldo Luis Felipe María Víctor de Sajonia-Coburgo-Gotha, nació el 9 de abril de 1835 en el Palacio Real de Bruselas y murió el 17 de diciembre de 1909 en el castillo de Laeken. Fue el segundo rey de los belgas y reinó de 1865 a 1909. Su padre fue Leopoldo I, el primer rey de los belgas, y su madre, Luisa de Orleans, hija del rey francés Luis Felipe I. Entre sus hermanos se encontraban el conde de Flandes y Carlota, la futura emperatriz de México.
Su nacimiento tuvo una gran importancia dinástica para el joven Estado belga. Bélgica había obtenido la independencia pocos años antes y se enfrentaba a tensiones políticas internas, así como a la presión de poderosos países vecinos. Leopoldo creció inicialmente como un niño enfermizo y reservado. El francés era su lengua materna; también aprendió inglés y alemán, pero no neerlandés ni flamenco. Tras la muerte prematura de su madre en 1850, cuando tenía quince años, varios gobernadores continuaron encargándose de su educación. Al alcanzar la mayoría de edad, se convirtió en miembro del Senado belga y participó en asuntos políticos.
En 1853 se casó con María Enriqueta de Habsburgo-Lorena, una archiduquesa austríaca. La unión obedecía sobre todo a motivos diplomáticos y pretendía reforzar la posición de la monarquía belga en Europa. La pareja tuvo cuatro hijos: Luisa, Leopoldo, Estefanía y Clementina. El matrimonio estuvo marcado por sus diferentes personalidades y por una relación difícil. El único hijo varón, Leopoldo, murió de neumonía en 1869, a los nueve años. La pérdida afectó profundamente al rey y propició un acercamiento entre los esposos, pero el posterior nacimiento de otra hija no cumplió la esperanza de Leopoldo de tener un heredero varón. También su sobrino Balduino, cuya educación pasó a cuidar especialmente, murió joven en 1891. Tras la muerte de María Enriqueta en 1902, los soberanos vivieron prácticamente separados. Durante sus últimos años, Leopoldo mantuvo una relación con Blanche Delacroix, a quien nombró baronesa de Vaughan.
Antes de subir al trono, Leopoldo realizó extensos viajes. Entre 1854 y 1865 visitó países del Mediterráneo, Egipto, Ceilán, la India, el sudeste asiático y China. Se interesó especialmente por el desarrollo económico, el comercio y las posibilidades coloniales. Ya como príncipe heredero sostenía que Bélgica necesitaba una colonia propia. Tras la muerte de su padre, el 10 de diciembre de 1865, prestó juramento constitucional el 17 de diciembre. Al comienzo de su reinado mantuvo el Gobierno liberal y afirmó que quería ser un rey fiel a la Constitución.
En el ámbito interno, Bélgica experimentó grandes transformaciones durante el reinado de Leopoldo II. La llamada cuestión escolar provocó entre 1879 y 1884 un grave conflicto entre liberales y católicos. Después, los Gobiernos católicos dominaron la política hasta el final de su reinado. En 1885 nació el Partido Obrero Belga, que envió por primera vez diputados al Parlamento en 1894. En 1893 se reformó profundamente la Constitución: se introdujo el sufragio universal masculino mediante un sistema de voto plural, se estableció la representación proporcional y se hizo obligatorio votar. Leopoldo también defendió la posibilidad de una consulta popular directa convocada por el rey, pero no logró imponerla.
Se oponía firmemente a la pena de muerte y durante todo su reinado conmutó por penas de prisión todas las condenas capitales. Bajo su gobierno también se aprobaron varias leyes sociales, relativas al pago de salarios, la formación de sindicatos, la protección de niños y mujeres en las fábricas, la indemnización por accidentes laborales y el descanso dominical. Al mismo tiempo, su reinado estuvo marcado por tensiones sociales y conflictos entre la clase trabajadora y los grupos propietarios.
Leopoldo fue conocido como el «rey constructor». Sobre todo, transformó el urbanismo belga. En Bruselas impulsó la canalización de la Senne, la ampliación del dominio real de Laeken con sus invernaderos y la creación de grandes avenidas y parques. Apoyó la construcción de las Arcadas del Cincuentenario, la avenida de Tervueren y el Museo de África Central. Ostende y Amberes también fueron ampliamente remodeladas durante su reinado. Además, promovió la ampliación de las fortificaciones de Lieja, Namur y Amberes. Poco antes de morir impuso una reforma del servicio militar que abolió el sistema basado en el voluntariado, el sorteo y la posibilidad de ser sustituido, y estableció en principio el servicio obligatorio de un hijo por familia.
Sin embargo, su reputación histórica está vinculada sobre todo al Congo. Leopoldo creó inicialmente organizaciones internacionales que presentaban objetivos humanitarios y científicos. En realidad, servían a su proyecto privado de controlar las riquezas de África central. Con la ayuda de Henry Morton Stanley y mediante tratados con gobernantes locales, obtuvo el reconocimiento del Estado independiente del Congo en la Conferencia de Berlín de 1884-1885. Bélgica le permitió gobernar personalmente ese Estado, que al principio no era una colonia belga.
Leopoldo administró el Congo mediante la Force Publique, un ejército compuesto por mercenarios y soldados. Primero se explotó el marfil y después, sobre todo, el caucho. La población debía cumplir cuotas de producción fijadas; cuando no lo hacía, se producían trabajos forzados, toma de rehenes, saqueos, torturas, asesinatos y mutilaciones. A partir de 1900, los informes sobre la violencia llegaron a la opinión pública internacional. Diplomáticos, misioneros, periodistas y escritores denunciaron la situación. Una comisión internacional de investigación confirmó en 1904 y 1905 la explotación forzada generalizada y los graves abusos. Las estimaciones sobre el descenso de la población congoleña oscilan entre uno y quince millones de personas, aunque son discutidas por la falta de datos demográficos fiables.
La presión internacional obligó finalmente a Leopoldo a transferir el Congo al Estado belga en 1908. El Estado independiente del Congo se convirtió así en el Congo Belga. Con ello terminó el gobierno personal de Leopoldo sobre el territorio, aunque la administración colonial belga continuó hasta la independencia del Congo en 1960.
Leopoldo II murió el 17 de diciembre de 1909, exactamente 44 años después de su ascenso al trono, a causa de una embolia. Como su único hijo había fallecido y sus hijas no podían acceder al trono según la Constitución, le sucedió su sobrino Alberto. Leopoldo dejó un legado contradictorio: en Bélgica fue considerado un modernizador, urbanista y promotor del desarrollo económico; al mismo tiempo, su nombre quedó asociado a la brutal explotación colonial del Congo. Esta memoria enfrentada sigue marcando hasta hoy los debates sobre sus monumentos y su presencia en el espacio público.
Fuente: Léopold II (roi des Belges) (fr, 239131249). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0