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Leopold I.
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Leopold I 26 June 1831
The letter itself: Leopold of Saxe-Coburg, later Leopold I of Belgium.
Gérard, Jo (1979). Bruxelles 979-1979. Brussels: Meddens.
Fuente de la imagen: File:Leopold I 26 June 1831.png · Licencia: Public domain
Redimensionada para su presentación.
Biografia
Leopoldo I, originalmente llamado Leopoldo Jorge Cristián Federico de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, nació el 16 de diciembre de 1790 en Coburgo y murió el 10 de diciembre de 1865 en el castillo de Laeken. Miembro de la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, se convirtió en 1831 en el primer rey de los belgas y fundador de la dinastía belga. Le sucedió en el trono su hijo Leopoldo II.
Leopoldo fue el octavo de los nueve hijos del duque Francisco de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y de su segunda esposa, Augusta Reuss de Ebersdorf. Creció en la familia gobernante de un pequeño ducado alemán y recibió una formación variada. Eclesiásticos y profesores de la corte le enseñaron matemáticas, idiomas, historia, derecho, religión y ejercicios militares. Su padre despertó en él el interés por las ciencias naturales, los jardines y las largas caminatas, mientras que su tío abuelo, un mariscal de campo experimentado, le transmitió los fundamentos de la vida militar. Desde joven fue considerado disciplinado, ahorrador y atento a la política.
Gracias al matrimonio de su hermana Juliana con el gran duque ruso Constantino, Leopoldo estuvo estrechamente vinculado a la familia de los zares. Ya de niño recibió grados militares rusos y más tarde se convirtió en oficial del ejército imperial ruso. Durante las guerras napoleónicas, su familia tuvo que soportar la ocupación francesa y la confiscación de sus propiedades. Leopoldo ayudó inicialmente a su hermano a administrar el ducado y trabajó para proteger sus intereses financieros y políticos. Después de que Napoleón lo obligara a abandonar el servicio ruso en 1808, se dedicó temporalmente a sus estudios y a diversas tareas diplomáticas.
En 1813 regresó al ejército ruso y combatió contra Napoleón en Lützen, Bautzen, Leipzig y Kulm, entre otras batallas. En Kulm se distinguió especialmente y recibió varias condecoraciones importantes. También participó en los combates durante el avance aliado hacia Francia y entró en París con las tropas rusas en 1814. Posteriormente colaboró en el Congreso de Viena en la defensa de los intereses de Sajonia-Coburgo. Su experiencia militar y sus vínculos con las cortes europeas le dieron pronto reputación como mediador hábil y decidido.
Un giro decisivo en su vida fue su matrimonio con Carlota, única hija y presunta heredera del príncipe regente británico. Se casaron el 2 de mayo de 1816 y vivieron en Claremont House. Leopoldo estaba profundamente unido a Carlota, pero ella murió en 1817 tras dar a luz a un niño muerto. Leopoldo, que tenía 27 años, quedó viudo y sin una función oficial en Gran Bretaña. Continuó recibiendo una generosa renta británica, viajó por Europa y apoyó a su hermana viuda Victoria y a la hija de esta, la futura reina Victoria. También desempeñó un papel importante en el posterior matrimonio de su sobrino Alberto con Victoria.
Después de la guerra de independencia griega, en 1830 le ofrecieron a Leopoldo la corona de Grecia. Al principio aceptó, pero exigió garantías de protección, apoyo financiero y unas fronteras más favorables para Grecia. Como las grandes potencias no cumplieron plenamente sus condiciones y la parte griega planteó nuevas objeciones sobre las fronteras y la religión del futuro monarca, Leopoldo renunció al trono en mayo de 1830.
Poco después se le presentó otra misión histórica. Tras la revolución belga de 1830, el nuevo Estado buscaba un monarca extranjero capaz de asegurar su independencia y mantener buenas relaciones con las potencias europeas. El Congreso Nacional belga eligió a Leopoldo como rey el 4 de junio de 1831. Una vez resueltas las cuestiones relativas a las fronteras y las deudas de Bélgica, prestó el juramento constitucional el 21 de julio de 1831. Esta fecha se convertiría posteriormente en la fiesta nacional belga.
Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por la defensa de la independencia belga. Pocos días después de su llegada al trono, los Países Bajos atacaron Bélgica. Leopoldo se puso personalmente al frente de la defensa y solicitó ayuda a Francia y Gran Bretaña. El ejército belga fue inicialmente rechazado, pero el avance neerlandés terminó tras la intervención de tropas francesas. En los años siguientes se reorganizó el ejército belga. La guarnición neerlandesa de Amberes capituló en 1832 después de un asedio francés. Los Países Bajos no reconocieron definitivamente la independencia belga hasta 1839, y la frontera quedó fijada en 1843.
Para reforzar las relaciones con Francia, Leopoldo se casó en 1832 con Luisa de Orleans, hija del rey francés Luis Felipe. La pareja tuvo cuatro hijos, entre ellos el futuro rey Leopoldo II y la futura emperatriz Carlota de México. Luisa apoyó a su esposo en asuntos políticos y diplomáticos, pero murió en 1850, a los 38 años. Leopoldo mantuvo además una relación duradera con Arcadia Claret, con quien tuvo dos hijos que posteriormente recibieron el nombre y el título de Eppinghoven.
En la política interna, Leopoldo aprovechó ampliamente el margen de acción que le permitía la Constitución. Intervino personalmente en asuntos diplomáticos, militares y administrativos, y obtuvo una gran influencia en la formación de los gobiernos. Al principio, católicos y liberales gobernaron conjuntamente, pero desde 1847 se impuso progresivamente un sistema parlamentario con gobiernos mayoritariamente liberales. Leopoldo siguió siendo luterano, aunque mantuvo estrechos vínculos con la Iglesia católica, a la que consideraba una fuerza estabilizadora del nuevo Estado.
El rey impulsó la modernización económica de Bélgica. Bajo su reinado, en 1835 se inauguró la primera línea ferroviaria regular del continente europeo, entre Bruselas y Malinas. La expansión de la red ferroviaria favoreció el desarrollo de la minería, la metalurgia, la producción de vidrio y la industria textil. También fortalecieron el nuevo Estado la creación del Banco de Bélgica y la introducción del franco belga. Sin embargo, las condiciones de vida de los trabajadores siguieron siendo difíciles; la política de Leopoldo se basó en esta cuestión sobre todo en el mantenimiento del orden, la caridad y una visión paternalista.
En la diplomacia europea, Leopoldo fue conocido como el «Néstor de Europa» por su experiencia y sus amplias relaciones. Mantuvo una intensa correspondencia con numerosos soberanos, entre ellos su sobrina, la reina Victoria, y procuró acercar a Gran Bretaña y Francia. También desarrolló una política matrimonial estratégica que vinculó a su familia con las casas reales de Portugal, Gran Bretaña, Francia y Austria. Estas alianzas debían reforzar la posición de Bélgica frente a sus poderosos vecinos.
Leopoldo apoyó asimismo varios proyectos coloniales y ultramarinos, aunque todos fracasaron. En particular, la sociedad belga de colonización que promovió en Guatemala resultó un desastre debido a las malas condiciones y a la elevada mortalidad. Más tarde respaldó los planes mexicanos de su yerno Maximiliano y el envío de una legión belga de voluntarios. No llegó a conocer el desenlace de la aventura mexicana.
Tras sufrir diversos problemas de salud, Leopoldo murió el 10 de diciembre de 1865 en Laeken. En sus solemnes funerales recibió el último homenaje de numerosos representantes de las casas principescas europeas. Dejó un Estado belga consolidado, una dinastía ampliamente extendida y el legado político de un monarca que combinó experiencia militar, estrategia dinástica e influencia diplomática.
Fuente: Léopold Ier (roi des Belges) (fr, 239136374). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0
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