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French: Louise d'Orléans, reine des Belges (1812-1850) Louise of Orléans, Queen of the Belgians (1812-1850) title QS:P1476,fr:"Louise d'Orléans, reine des Belges (1812-1850) " label QS:Lfr,"Louise d'Orléans, reine des Belges (1812-1850) " label QS:Len,"Louise of Orléans, Queen of the Belgians (1812-1850)" label QS:Lit,"Luisa d'Orléans, regina dei Belgi (1812-1850)"
Franz Xaver Winterhalter
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Fuente de la imagen: File:Louise d'Orléans, reine des Belges.jpg · Licencia: Public domain
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Biografia
Louise Marie Thérèse Charlotte Isabelle d’Orléans nació el 3 de abril de 1812 en Palermo y murió el 11 de octubre de 1850 en Ostende. Hija del futuro rey francés Luis Felipe I y de María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, pertenecía a la casa de Orleans. Al casarse con Leopoldo I, se convirtió en 1832 en la primera reina de los belgas. Sus descendientes fundaron una dinastía que todavía marca la monarquía belga; a través de su familia, Louise es también antepasada del gran duque de Luxemburgo, del pretendiente al trono italiano y del príncipe Napoleón.
Louise era la segunda de diez hermanos. Sus padres se habían casado en Palermo en 1809 y, pese a las dificultades políticas, mantuvieron una relación armoniosa. La familia vivió inicialmente en Sicilia, se trasladó a Francia en 1814 y tuvo que refugiarse en Inglaterra durante el regreso de Napoleón en 1815. No regresó definitivamente a Francia hasta 1817. Louise creció en el Palacio Real y en el castillo de Neuilly, y más tarde también en otras residencias reales.
Su padre concedía gran importancia a una educación exigente y, al mismo tiempo, abierta al mundo. Los hijos estudiaban historia, geografía y lenguas extranjeras; Louise dominaba el inglés, el alemán y el italiano. Luis Felipe impartía personalmente algunas clases y quería preparar a sus hijos para un futuro marcado por la agitación política. La educación religiosa quedó en manos de su madre, profundamente creyente. La vida familiar estaba marcada por una cercanía y una confianza poco habituales. Los hermanos recibían un trato afectuoso, tenían apodos y pasaban mucho tiempo juntos, algo que el ambiente aristocrático consideraba especialmente burgués.
Louise mostró interés por el arte. Dibujaba y pintaba flores y paisajes, aunque no alcanzó el talento de su hermana Marie, especialmente dotada como escultora y pintora. Estudió historia, entre otros, con Jules Michelet, mientras que el pintor de flores Pierre-Joseph Redouté la instruyó en las artes plásticas. La música le interesaba menos; en cambio, disfrutaba montando a caballo, actividad en la que demostraba gran habilidad. Los viajes, como los realizados a los Alpes y a Suiza, completaron su formación.
La Revolución de Julio de 1830 cambió su vida. Su padre se convirtió en rey de los franceses y Louise pasó a ser su hija mayor. Al mismo tiempo, en la recién independizada Bélgica se estableció una monarquía frágil. Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha, que en 1831 se había convertido en Leopoldo I, el primer rey de los belgas, buscaba una esposa que contribuyera a consolidar el nuevo Estado. Una unión con una hija de Luis Felipe prometía estrechar los vínculos entre Bélgica y Francia. Tras largas negociaciones, eligió a Louise.
La princesa no se sintió atraída por Leopoldo, que al principio le parecía frío y severo y era veintiún años mayor que ella. Sin embargo, aceptó el matrimonio, animada también por su hermano Fernando y por sus profesores. La pareja se casó el 9 de agosto de 1832 en el castillo de Compiègne. Como Leopoldo era luterano, la boda incluyó una ceremonia civil, otra católica y una bendición luterana. Louise sufrió al separarse de su familia y consideró inicialmente el matrimonio como un doloroso sacrificio político.
Sin embargo, sus temores pronto resultaron infundados. Leopoldo la trató con gran bondad y entre ambos se desarrolló una relación estrecha, basada en la confianza mutua. Louise descubrió tras la apariencia reservada de su esposo a un hombre sensible y afectuoso. Lo asesoraba en asuntos personales, políticos y diplomáticos, y se convirtió en un apoyo importante para el rey, aunque casi siempre actuaba discretamente.
El matrimonio tuvo cuatro hijos. El primero, Louis-Philippe, nació en 1833, pero murió en 1834 antes de cumplir un año. En 1835 nació el futuro rey Leopoldo II; en 1837, Philippe, conde de Flandes, y en 1840, Charlotte. Louise asumió gran parte de la educación de sus hijos. Se ocupaba de su formación religiosa, intelectual y práctica, supervisaba sus estudios e informaba regularmente al rey sobre sus progresos y dificultades. La educación era estricta y se organizaba mediante jornadas largas y cuidadosamente reglamentadas.
Como reina, Louise llevó una vida bastante retirada. La corte de Laeken era pequeña y Leopoldo rara vez la mostraba en público. Su marcada timidez dificultaba aún más el contacto con la población belga. Aun así, observaba atentamente la situación política y se interesaba por los problemas del joven Estado. Apoyaba la política de Leopoldo, seguía los acontecimientos internacionales y criticaba especialmente la actitud de los Países Bajos hacia Bélgica. Algunos contemporáneos la acusaron ocasionalmente de intervenir demasiado en los asuntos políticos.
Louise fue además una hábil mediadora en los matrimonios dinásticos. Ayudó, entre otras uniones, a concertar el matrimonio de su hermana Marie con Alejandro de Württemberg, el de su hermano, el duque de Aumale, con Victoria de Sajonia-Coburgo, y el de su hermano François con Francisca de Brasil. También participó en los llamados matrimonios españoles de 1846. Aunque al principio había tenido reservas ante el matrimonio, en estos asuntos se preocupaba ante todo por la felicidad de sus familiares.
Su extensa correspondencia, especialmente con su madre, ofrece una imagen detallada de la política europea y de la vida en las cortes de su tiempo. Louise escribía a diario, relataba tanto los acontecimientos políticos como las preocupaciones familiares y demostraba una aguda capacidad de observación. Desde el punto de vista religioso, era la más devota de los hijos de María Amelia. Por convicción cristiana rechazaba la pena de muerte, incluso después de que su padre sobreviviera a un atentado en 1835 y el autor fuera ejecutado.
La salud de Louise fue siempre delicada y empeoró tras varias pérdidas familiares. La muerte de su primer hijo, de su hermana Marie y de su hermano Fernando la afectó profundamente. En 1844, Leopoldo inició una relación con Arcadie Claret, que Louise no podía ignorar. Aunque el matrimonio real se mantuvo formalmente, las frecuentes ausencias de Leopoldo y la notoriedad pública de su amante acentuaron la soledad de la reina.
La Revolución de 1848, que expulsó a su padre del trono francés y lo obligó a exiliarse en Gran Bretaña, afectó especialmente a Louise. Visitó a sus padres en Inglaterra, pero regresó a Bélgica con la salud debilitada. En 1850 sufrió una tos intensa, dificultades respiratorias, debilidad y otras graves dolencias. Tras la muerte de su padre en agosto, su estado se deterioró rápidamente. Louise fue trasladada a Ostende, donde murió el 11 de octubre de 1850, a los 38 años, rodeada de su familia.
Al principio, su carácter reservado hizo que no fuera una reina especialmente popular. Sin embargo, tras su muerte aumentó notablemente la simpatía de los belgas. Louise había ayudado a personas necesitadas, apoyado económicamente a familias, promovido instituciones sociales y contribuido a revitalizar la fabricación de encajes belgas. Su generosidad y su discreto sentido del deber hicieron que más tarde recibiera el sobrenombre de «la reina bienamada». Sus restos fueron finalmente depositados en la cripta real de Laeken, que se convirtió en lugar de enterramiento de la familia real belga.
Fuente: Louise d'Orléans (1812-1850) (fr, 237581228). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0