Biografia
Johanna de Austria nació el 24 de junio de 1535 en Madrid, hija del rey español Carlos I e Isabel de Portugal. Pertenecía a la casa de Habsburgo y fue infanta de España y archiduquesa de Austria. Más tarde se convirtió, por matrimonio, en princesa heredera de Portugal y, como madre del rey Sebastián I, en un importante vínculo entre las casas reinantes española y portuguesa. Entre 1554 y 1559 ejerció además la regencia de España durante la ausencia de su hermano Felipe II.
Johanna fue bautizada el 30 de junio de 1535. Entre sus padrinos estuvieron su hermano Felipe y su primo Luis Felipe de Saboya. Pasó su infancia junto a Felipe y su hermana María, viajando entre los palacios reales de Castilla, sobre todo en Alcalá de Henares. Su madre murió cuando Johanna tenía cuatro años. Después fue educada por varias damas de la corte, la mayoría de origen portugués. La administración de su casa estuvo primero a cargo del conde de Cifuentes y más tarde de Bernardino Pimentel, conde de Benavente.
Recibió clases de Juan López de la Cámara y posteriormente de Juan López de la Cuadra. Se la consideraba una buena estudiante, especialmente dotada para la música y la religión. También gozaba de una salud más robusta que su hermana María. Después de que Felipe se casara y su esposa muriera poco tiempo después, su hijo Don Carlos fue incorporado asimismo a la casa de Johanna y María. Cuando María se casó en 1548 con su primo Maximiliano de Austria, Johanna perdió a su compañera más cercana y desde entonces vivió en gran medida sola con su sobrino Carlos.
El 30 de junio de 1552, Felipe concertó el matrimonio de Johanna, que entonces tenía dieciséis años, con su primo de catorce años, Juan Manuel, príncipe heredero de Portugal e hijo de su tía Catalina. La unión respondía al propósito político de España de estrechar sus vínculos con Portugal. Ya se había celebrado una boda por poderes el 11 de enero de 1552 en Toro. En octubre, Johanna viajó a Portugal y llegó al país en noviembre. Sus casi dos años en la corte portuguesa quedaron reflejados en los informes del enviado imperial Luis Sarmiento. Al principio causó buena impresión, pero pronto fue considerada orgullosa y poco accesible. Llevó una vida bastante aislada en la corte.
Su esposo murió el 11 de enero de 1554. Solo una semana después, Johanna dio a luz a su único hijo, Sebastián. Su nacimiento fue recibido en Portugal con gran alivio, pues allí siempre existía el temor de que el país fuera incorporado a España. Sin embargo, Johanna tuvo que dejar pronto a su hijo. Cuando Felipe debía viajar a Inglaterra en 1554 para casarse con María I, se necesitaba en España una regente que sustituyera al emperador ausente y a Felipe. Por iniciativa de Luis Sarmiento y con el apoyo de Ruy Gómez de Silva, se decidió llamar a Johanna de regreso a España. Se le aseguró que podría volver a Portugal una vez concluida su misión y dejó a Sebastián bajo el cuidado de su abuela y antigua suegra, Catalina.
Johanna abandonó Portugal el 15 de mayo de 1554. En Alcántara se despidió de Felipe, que continuó su viaje hacia Inglaterra. Con su partida, ella asumió la regencia de España y estableció su corte en Valladolid. Hasta el regreso de Felipe en septiembre de 1559, gobernó el país con reputación de disciplina y escrupulosidad. La apoyaban varios consejeros portugueses pertenecientes a un grupo cortesano favorable a Portugal. Su posición parecía adquirir aún mayor importancia cuando su hijo Sebastián se convirtió en rey de Portugal en 1557, a los tres años de edad. Como madre, Johanna podía asumir en principio también la regencia de Portugal.
Entre sus confidentes más influyentes estuvieron Francisco de Borja y Leonor de Castro. Su gobierno tuvo que afrontar sobre todo dos problemas: la creciente influencia de la Inquisición y la urgente necesidad de obtener fondos para las guerras españolas en los Países Bajos y contra Francia. Johanna debía reunir recursos procedentes de España y de las colonias americanas. Para ello tuvo que introducir nuevos impuestos, fomentar la minería y aplicar otras medidas económicas impopulares. Tras la abdicación de su padre en favor de Felipe en 1556, este confirmó sus poderes desde la distancia. Sin embargo, las continuas exigencias financieras la enfrentaron cada vez más con las ciudades castellanas, el Consejo de Hacienda y finalmente también con el papa. Hacia el final de su regencia, pidió a Felipe que regresara a España, pues su autoridad como representante no bastaba para afrontar las dificultades crecientes.
Johanna fue también una mujer profundamente religiosa. Se interesó por una espiritualidad que hacía hincapié en la oración, la meditación y la vida interior, y apoyó a religiosos como Alonso de Orozco y Diego de Estella. También protegió a Ignacio de Loyola, cuya orden era observada inicialmente con desconfianza. En el verano de 1554 se incorporó como una de las primeras mujeres a los jesuitas y utilizó para ello el nombre masculino de Mateo Sánchez. Además, favoreció especialmente a las clarisas y a los franciscanos, y apoyó su expansión en Castilla. No obstante, tuvo que conciliar su autonomía religiosa con la estricta uniformidad católica impuesta por la Inquisición española. El inquisidor Fernando de Valdés llegó incluso a intentar relacionarla con el fervor religioso y con los grupos luteranos descubiertos en Sevilla y Valladolid.
El 8 de septiembre de 1559 terminó la regencia de Johanna con el regreso de Felipe II a Valladolid. Juntos asistieron a un gran auto de fe contra luteranos condenados. Después, Johanna se ocupó, entre otras cosas, de recibir a la nueva esposa de Felipe, Isabel de Valois, con quien mantuvo una buena relación. Aunque solo tenía 24 años y pertenecía a la orden jesuita, siguieron proponiéndose matrimonios para ella, entre ellos una unión con el rey francés Carlos IX. También se consideró que se casara con su sobrino Don Carlos, pero el proyecto fue abandonado porque él veía a Johanna, con quien se había criado, como una madre.
Como madre del rey portugués Sebastián, Johanna participó en las negociaciones sobre su matrimonio. Junto con su padre y su hermano, intentó estrechar los vínculos de Portugal con los Habsburgo mediante un matrimonio con Ana de Austria. Más tarde, Felipe le pidió que convenciera a Sebastián para casarse con Margarita de Valois, pero el rey se negó. En 1570, Johanna asistió a la boda de Felipe con Ana de Austria y ese mismo año se retiró al monasterio de Monasterio de las Descalzas Reales. Siguió visitando ocasionalmente la corte de su hermano en El Escorial y allí intervino con éxito en favor de portugueses residentes en España y contra los abusos de la Inquisición. Johanna murió el 7 de septiembre de 1573 en el monasterio de El Escorial.
Fuente: Johanna av Österrike (1535–1573) (sv, 59357059). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0