Persona

Ferdinand VII.

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Nacimiento

  1. 14.10.1784

Muerte

  1. 29.09.1833

Retrato de Ferdinand VII.
Detalles de la imagen

Ferdinand of Bourbon, Prince of Asturias

Antonio Carnicero

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Fuente de la imagen: File:Carnicero (Fernando de Borbón, príncipe de Asturias).jpg · Licencia: Public domain

Redimensionada para su presentación.

Biografia

Fernando VII de España nació el 14 de octubre de 1784 en el Palacio de El Escorial, como el noveno de los catorce hijos del futuro rey Carlos IV y María Luisa de Parma. Tras la temprana muerte de su hermano mayor, se convirtió en príncipe de Asturias y heredero al trono cuando apenas tenía un mes. Su infancia estuvo marcada por una salud delicada, un carácter reservado y una educación esmerada, de fuerte orientación religiosa. Entre sus maestros estuvieron el clérigo Felipe Scio, el canónigo Juan Escóiquiz y el sacerdote Cristóbal Bencomo y Rodríguez. Escóiquiz ejerció una influencia especialmente importante sobre el joven príncipe y reforzó su oposición al favorito de la Corona, Manuel Godoy. Esta oposición marcó los primeros pasos de Fernando en la política. Después de casarse con María Antonia de Nápoles en 1802, se formó en su entorno una «partido napolitano», integrado por varios nobles y diplomáticos extranjeros. El grupo combatía a Godoy y criticaba también a la reina María Luisa, principal protectora del favorito. Tras la muerte de María Antonia en 1806, Fernando continuó sus intrigas políticas. En 1807 se descubrió una conspiración contra Godoy y el príncipe, en el llamado proceso de El Escorial, delató a sus colaboradores y pidió perdón a sus padres. Los demás acusados fueron absueltos, pero el enfrentamiento agravó el conflicto dentro de la familia real. En marzo de 1808, el motín de Aranjuez, apoyado por los partidarios de Fernando, provocó la caída de Godoy. Carlos IV abdicó en favor de su hijo y Fernando fue proclamado rey con el nombre de Fernando VII. En Madrid, la población lo recibió como una esperanza y esperaba que mejorara la situación política. Sin embargo, las tropas francesas ya habían ocupado buena parte de España. Napoleón Bonaparte atrajo a Fernando a Bayona, donde la familia real española quedó sometida a la presión francesa. Fernando tuvo que ceder primero sus derechos a su padre, y este los entregó después a Napoleón. El emperador cedió la Corona española a su hermano José Bonaparte. Estos acontecimientos pasaron a la historia como las abdicaciones de Bayona. Fernando fue recluido junto con su hermano Carlos y su tío Antonio en el castillo de Valençay, en Francia. Aunque las condiciones de su cautiverio fueron relativamente cómodas, no podía abandonar la propiedad. Durante la guerra de la Independencia española, los gobiernos de resistencia, el Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz siguieron reconociéndolo como rey legítimo. En su nombre, sin embargo, las Cortes desarrollaron un nuevo principio político: proclamaron la soberanía nacional y aprobaron una Constitución liberal en 1812. En España y América, la resistencia contra Napoleón se vinculó así cada vez más con cambios políticos, mientras comenzaban también los movimientos de independencia en las colonias españolas. Cuando el poder de Napoleón empezó a derrumbarse tras las derrotas de sus ejércitos, reconoció nuevamente a Fernando como rey en el Tratado de Valençay de diciembre de 1813. Fernando regresó a España en marzo de 1814. En lugar de aceptar la Constitución de 1812, se alió con los diputados y militares absolutistas. Mediante el decreto del 4 de mayo de 1814 declaró nulas la Constitución y las decisiones de las Cortes de Cádiz. Un golpe de Estado en Madrid eliminó las instituciones liberales y Fernando restauró la monarquía absoluta y las estructuras del Antiguo Régimen. Los primeros seis años de su nuevo reinado estuvieron marcados por la persecución política y la crisis económica. España había quedado devastada por la guerra, las finanzas públicas estaban arruinadas y la pérdida de gran parte de los territorios americanos debilitó el comercio, la industria y la importancia internacional del país. Fernando cambió de gobierno con frecuencia, pero no consiguió resolver los problemas fundamentales. Se suprimieron o limitaron la libertad de prensa, los ayuntamientos y diputaciones constitucionales, así como muchas instituciones educativas; además, se devolvieron propiedades a la Iglesia. Las fuerzas liberales, apoyadas por sectores del ejército, la burguesía urbana y sociedades secretas, organizaron varias sublevaciones, inicialmente fracasadas. En enero de 1820 se levantó un contingente dirigido por Rafael de Riego, destinado a partir hacia América. El movimiento se extendió y Fernando se vio obligado a jurar la Constitución el 9 de marzo. Comenzó así el Trienio Liberal, un periodo de gobierno constitucional que duró tres años. Se abolió la Inquisición y se impulsaron nuevas reformas, pero los liberales se dividieron entre moderados y radicales. Fernando aceptó la Constitución contra su voluntad y continuó trabajando para recuperar su poder absoluto. Las rebeliones absolutistas y las guerrillas realistas dificultaron aún más la labor de los gobiernos liberales. A petición de Fernando, en 1823 intervinieron en España las tropas francesas conocidas como los Cien Mil Hijos de San Luis. Derrotaron a los defensores de la Constitución y restauraron la monarquía absoluta. Fernando prometió inicialmente seguridad a los liberales, pero retiró después esa garantía y emprendió una dura persecución. La llamada Década Ominosa, que se prolongó hasta 1833, estuvo marcada por ejecuciones, destierros, censura y el cierre de universidades. Al mismo tiempo se introdujeron algunas reformas prudentes, como la creación del Consejo de Ministros, el primer presupuesto estatal, ciertas normas sobre comercio y educación y medidas contra el contrabando. Las tropas francesas ejercieron una influencia moderadora sobre el gobierno. Durante los últimos años de su reinado, España perdió casi todos los territorios americanos que aún conservaba. También creció la oposición de los monárquicos ultraconservadores, que se agruparon en torno al hermano de Fernando, Carlos María Isidro. En 1827 fue sofocada una rebelión en Cataluña. El problema sucesorio agravó el conflicto. Tras la muerte de su tercera esposa, Fernando se casó en 1829 con su sobrina María Cristina. En 1830 nació su hija Isabel y en 1832 una segunda hija, Luisa Fernanda. Mediante la Pragmática Sanción de 1830, Fernando estableció que, en ausencia de un heredero varón, heredaría la hija mayor. Isabel se convirtió así en heredera y Carlos quedó excluido de la sucesión. Durante una grave enfermedad de Fernando, los partidarios de Carlos intentaron conseguir la anulación de la Pragmática Sanción. Sin embargo, tras su recuperación, la disposición volvió a entrar en vigor. María Cristina asumió temporalmente la regencia, se acercó a los liberales y concedió una amplia amnistía a muchos exiliados. Fernando murió en Madrid el 29 de septiembre de 1833 y fue enterrado en el monasterio de El Escorial. Como Carlos no reconoció los derechos sucesorios de su sobrina, tras la muerte del rey comenzó la primera guerra carlista. La memoria de Fernando quedó marcada por la contradicción. Durante la guerra de la Independencia fue convertido en símbolo de la resistencia contra Napoleón y recibió el apodo de «el Deseado». Más tarde fue criticado como «el rey Felón» por su conducta política, su política de venganzas y su gobierno absolutista. Su forma de gobernar no pudo impedir el tránsito del Antiguo Régimen a la monarquía liberal, aunque lo retrasó mediante la represión y el rechazo de las reformas. Al mismo tiempo, apoyó algunas instituciones culturales y científicas. En 1819 se inauguró el Museo Real de Pinturas, origen del actual Museo del Prado; también promovió la restauración del Observatorio Astronómico, varias instituciones de ciencias naturales y el Jardín Botánico.

Fuente: Fernando VII de España (es, 174984179). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0