Persona

Elisabeth von Österreich-Ungarn

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Nacimiento

  1. 24.12.1837

Muerte

  1. 10.09.1898

Retrato de Elisabeth von Österreich-Ungarn
Detalles de la imagen

Isabel da Áustria 1867

Emil Rabending

Extraído de Image:Erzsebet kiralyne photo 1867.jpg

Fuente de la imagen: File:Isabel da Áustria 1867.jpg · Licencia: Public domain

Redimensionada para su presentación.

Biografia

Elisabeth Amalie Eugenie de Baviera, conocida como «Sisi» entre familiares y amigos, nació el 24 de diciembre de 1837 en Múnich. Pertenecía a la casa de Wittelsbach y era hija del duque Maximiliano José de Baviera y de la princesa Ludovica, hermana del rey Luis de Baviera. Pasó gran parte de su infancia en el castillo de Possenhofen, junto al lago Starnberg, lejos de la corte formal de Múnich. Allí creció con relativa libertad. Amaba la naturaleza, la equitación, los largos paseos y los animales; también le interesaban el dibujo y la poesía. El estudio y las obligaciones sociales le atraían mucho menos que una vida independiente. Mantuvo una relación especialmente estrecha con su hermana mayor, Helene. Al principio, Helene estaba destinada a casarse con el joven emperador austríaco Francisco José. Sin embargo, durante un encuentro en Bad Ischl en 1853, todo cambió. El emperador, que entonces tenía 23 años, se sintió atraído por Elisabeth, de quince, y finalmente pidió su mano. Elisabeth se sintió halagada por la atención y se enamoró de Francisco José, pero al mismo tiempo temía el rango y las responsabilidades que la esperaban. Cinco días después del encuentro se anunció el compromiso. En Baviera fue recibido con entusiasmo, mientras que en Viena la noticia fue acogida inicialmente con frialdad. El 24 de abril de 1854, Elisabeth se casó con Francisco José en la iglesia de los Agustinos de Viena. A los dieciséis años se convirtió en emperatriz de Austria; más tarde ostentaría también los títulos de reina de Hungría y reina de Croacia y Bohemia. La joven apenas estaba preparada para el estricto mundo de la corte de los Habsburgo. Sus reglas, las innumerables recepciones y la vigilancia constante la oprimían. Su suegra, la archiduquesa Sofía, ejercía una gran influencia sobre la corte y sobre su hijo, e intentaba moldear a Elisabeth según sus propias ideas. Aunque Francisco José amaba sinceramente a su esposa, no fue capaz de resolver el conflicto entre su madre y su mujer. También como madre Elisabeth se sentía privada de autoridad en la corte. Su primera hija, Sofía, nació el 5 de marzo de 1855, y su segunda hija, Gisela, en julio de 1856. Sofía asumió en gran medida el cuidado de las niñas y limitó el acceso de Elisabeth a ellas. Solo después de la intervención de Francisco José las niñas pudieron alojarse más cerca de su madre. La muerte de la pequeña Sofía en 1857, durante un viaje por Hungría, afectó profundamente a Elisabeth. Se recluyó, desarrolló una inclinación persistente hacia la melancolía y la depresión, y también se distanció de su hija superviviente. El 21 de agosto de 1858 nació el esperado heredero al trono, Rodolfo. Su nacimiento mejoró la posición de Elisabeth en la corte, pero Sofía volvió a hacerse cargo de la educación del niño. Más tarde, Elisabeth se opuso especialmente a la estricta formación militar de su hijo, aunque solo pudo imponerse de forma limitada. Rodolfo sufría por ver rara vez a su madre. En cambio, cuando nació su hija menor, María Valeria, en 1868, Elisabeth insistió en ocuparse personalmente de su educación. María Valeria se convirtió en su compañera preferida y la acompañó en muchos de sus viajes. La relación de Elisabeth con Hungría adquirió una importancia especial. Mientras consideraba estrecho y rígido el mundo de la corte vienesa, en Hungría encontraba una atmósfera más tranquila y personas cuya actitud independiente la impresionaba. Aprendió húngaro, estudió la historia y la literatura del país y mantuvo contacto con políticos húngaros como Ferenc Deák y Gyula Andrássy. Su cercanía personal con Hungría la convirtió en una importante mediadora entre las fuerzas húngaras y Francisco José. Sus esfuerzos contribuyeron a que en 1867 se alcanzara el Compromiso y se estableciera la monarquía dual de Austria-Hungría. Francisco José y Elisabeth fueron coronados rey y reina de Hungría en Budapest. Como señal de unión, recibieron el palacio de Gödöllő. Elisabeth disfrutaba especialmente de sus estancias allí y en Budapest. María Valeria, nacida en Budapest, fue considerada en la corte la «niña húngara». Elisabeth se fue apartando cada vez más de las obligaciones cortesanas. Los problemas de salud, el agotamiento y las crisis psicológicas reforzaron su deseo de mantenerse distante. Desde 1860 realizó extensos viajes, entre ellos a Madeira, Corfú, Inglaterra, Francia y diversas regiones del Mediterráneo. Más tarde visitó también Marruecos, Argelia, Malta, Turquía y Egipto. Viajar se convirtió para ella en una forma de escapar de la corte, de las tensiones familiares y de su inquietud interior. Con el tiempo, solo pasaba unos pocos meses al año en Viena. A menudo viajaba sola y vivía por períodos casi al margen de su familia. Elisabeth dedicaba una atención extraordinaria a su apariencia. Mantenía bajo su peso mediante dietas estrictas, largas horas de equitación, caminatas y ejercicios intensos. Su cabello, excepcionalmente largo, requería varias horas de cuidado diario. Utilizaba numerosos productos de belleza, llevaba corsés muy ajustados y, después de cumplir 32 años, evitaba los retratos oficiales y las fotografías para preservar la imagen de su belleza eterna. Al mismo tiempo, leía mucho, estudiaba idiomas y escribía numerosos poemas bajo la influencia de Heinrich Heine. En ellos expresaba sus viajes, su soledad y su actitud crítica hacia el mundo de los Habsburgo. El golpe más duro de su vida fue la muerte de su único hijo, Rodolfo, el 30 de enero de 1889 en Mayerling. Rodolfo murió junto con su joven acompañante, Mary Vetsera; nunca quedó plenamente aclarado si se trató de un suicidio conjunto o de un crimen. Elisabeth creía que su hijo había sido asesinado y jamás se recuperó de la pérdida. Durante los años siguientes también perdió a su padre, a su hermana, a su madre y a su amigo íntimo Gyula Andrássy. Vestía casi siempre de negro, evitaba la vida pública y con frecuencia ocultaba el rostro ante las miradas curiosas. El 10 de septiembre de 1898, durante una estancia en Ginebra, Elisabeth fue asesinada. El anarquista italiano Luigi Lucheni la atacó con una lima afilada. Al principio apenas advirtió la herida y continuó caminando, pero poco después se desplomó. Murió a los 60 años a causa de la grave lesión. Francisco José fue su esposo durante 44 años y lloró profundamente su muerte. El cuerpo de Elisabeth fue trasladado a Viena y enterrado en la iglesia de los Capuchinos. Después de su muerte, Elisabeth se convirtió en una figura histórica y cultural representada de numerosas maneras. Su vida fue recreada en operetas, musicales, ballets, películas, producciones televisivas y novelas. Sobre todo, la trilogía cinematográfica «Sissi», protagonizada por Romy Schneider, consolidó la imagen romántica de la joven emperatriz. Las representaciones posteriores destacaron más su soledad, sus dificultades psicológicas, su deseo de libertad y su difícil posición entre la familia, la corte y la política. También se bautizaron en su honor órdenes, puentes, barrios, jardines y otros lugares. Así, Elisabeth perduró en la memoria como emperatriz de Austria, reina vinculada a Hungría y mujer que buscó durante toda su vida la libertad personal.

Fuente: Էլիզաբեթ Բավարացի (Ավստրիայի կայսրուհի) (hy, 10851862). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0