Persona
Wilhelmine Amalie von Braunschweig-Calenberg
Buscar una conexión con otra personaNacimiento
21.04.1673
Muerte
10.04.1742

Detalles de la imagen
Wilhelmine Amalie de Brunswick-Lunebourg (1673-1742)
Unidentified painter
internet
Fuente de la imagen: File:Wilhelmine Amalie de Brunswick-Lunebourg (1673-1742).jpg · Licencia: Public domain
Redimensionada para su presentación.
Biografia
Guillermina Amalia de Brunswick-Luneburgo nació el 21 de abril de 1673 en Luneburgo, como hija menor del duque Juan Federico de Brunswick-Luneburgo y de su esposa, Benedicta Enriqueta del Palatinado. Tuvo dos hermanas supervivientes: Carlota Felicidad, que se casó con Reinaldo III de Este, duque de Módena, y Enriqueta María, que permaneció soltera. Recibió una educación católica de su tía abuela Luisa Hollandina del Palatinado en el convento de Maubuisson. No regresó a Hannover hasta 1693, cuando tenía veinte años.
Desde el principio, Leonor Magdalena de Neoburgo, esposa del emperador Leopoldo I, eligió a Guillermina Amalia como futura esposa de su hijo José. El príncipe de Salm defendió enérgicamente esta unión. El consejero de Leonor, Marco d’Aviano, consideraba que Guillermina Amalia era lo bastante piadosa y madura para ejercer una influencia moderadora sobre el joven José. Antes de la boda, incluso fue sometida a un examen médico para determinar su fertilidad. Aunque su mayor edad se consideró inicialmente una desventaja, se esperaba que su madurez intelectual favoreciera el matrimonio.
El 24 de febrero de 1699 se casó con el archiduque José, heredero de Leopoldo I. Con motivo de la boda se compuso la ópera «Hércules y Hebe», de Reinhard Keiser. El matrimonio tuvo tres hijos: la archiduquesa María Josefa, que más tarde se casó con Augusto III de Polonia; el archiduque Leopoldo José, que murió en la infancia en 1701; y la archiduquesa María Amalia, que posteriormente se casó con Carlos VII. Cuando José fue elegido emperador en 1705, Guillermina Amalia se convirtió en emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, además de reina de los alemanes, de Hungría y de Bohemia, y archiduquesa consorte de Austria.
Guillermina Amalia era considerada hermosa, religiosa y seria. Al principio, su matrimonio con José fue descrito como feliz, pero pronto se deterioró. José tuvo numerosas amantes, tanto entre el servicio como entre la nobleza. Finalmente mantuvo una relación prolongada con la condesa Marianne Pálffy, que se convirtió en su amante oficial. Esto provocó un escándalo en la corte austriaca, donde no era habitual que los emperadores tuvieran amantes oficiales. Guillermina Amalia y también el papa protestaron. Su suegra se puso de su parte, reprendió a José e incluso hizo encarcelar a algunos de sus intermediarios. Sin embargo, cuando José se convirtió en emperador, poco pudo hacer contra su conducta.
José tuvo varios hijos ilegítimos, pero de su matrimonio con Guillermina Amalia no nació ningún heredero varón que sobreviviera. En 1704 contrajo una enfermedad venérea y contagió también a su esposa. Ella padeció úlceras en el abdomen y al principio se culpó de la infección, pues, debido a la mojigatería de la corte, no sabía qué le había ocurrido. Se supuso que la enfermedad fue la causa de que no pudiera tener más hijos después del nacimiento de su segunda hija. La falta de un heredero varón desencadenó una crisis en la sucesión de los Habsburgo.
Como emperatriz, Guillermina Amalia permaneció en gran medida excluida de los asuntos de Estado. José no le permitió ejercer una influencia política directa, aunque ella era considerada inteligente e independiente. Estableció vínculos con varios ministros y apoyó especialmente a su pariente, el príncipe de Salm, incluso cuando este defendía en ocasiones los intereses del Sacro Imperio frente a los de Austria. Participó en intrigas dinásticas, ayudó a concertar el matrimonio entre un primo y su cuñado, y colaboró estrechamente con el enviado de Hannover para favorecer los intereses de su familia güelfa. Al mismo tiempo, cumplió sus funciones representativas en las ceremonias de la corte, las cacerías, los bailes y las representaciones teatrales de aficionados, así como en los actos de devoción religiosa.
José murió en 1711 y Guillermina Amalia se convirtió en emperatriz viuda. Su suegra asumió inicialmente la regencia, hasta que el cuñado de Guillermina Amalia, el archiduque Carlos, regresó de España. Durante la guerra de sucesión española, Carlos había sido el candidato austriaco al trono español y, tras su regreso, fue proclamado emperador con el nombre de Carlos VI. Después de la muerte de su esposo, la enfermedad de Guillermina Amalia reapareció con fuerza, tras varios años de remisión.
La cuestión sucesoria siguió siendo importante para ella. Carlos VI favoreció a sus propias hijas frente a las hijas de José y finalmente ignoró un acuerdo anterior de Leopoldo I, según el cual las hijas de José debían tener prioridad en la sucesión, seguidas por las hijas de Carlos y Leopoldo. Guillermina Amalia y su suegra lucharon por los derechos de su hija. En 1713, Carlos VI presentó la Pragmática Sanción, que abolía la sucesión exclusivamente masculina y declaraba indivisibles los territorios de los Habsburgo. Guillermina Amalia fue celebrada por su participación en este éxito. Sin embargo, después de la muerte de importantes partidarios, Carlos VI modificó en 1717 las disposiciones para favorecer a sus propias hijas. Guillermina Amalia no aprobó el cambio, pero no protestó públicamente.
Después del matrimonio de sus hijas, en 1722 se retiró a un convento de salesianas situado en el Rennweg de Viena, que ella misma había fundado. Esta vida no supuso un aislamiento completo de la sociedad: abandonaba regularmente el convento para visitar a su familia y cumplir funciones representativas. Como emperatriz viuda, ejerció una influencia especialmente notable en la vida cultural y social de Viena. Recomendaba recetas médicas para el cuidado de los enfermos, fundó un internado y uno de los primeros orfanatos para niñas de la ciudad. También apoyó el culto a Francisco de Sales y a Juana Francisca de Chantal, así como sus procesos de canonización, y fue mecenas del reformador católico Ludovico Antonio Muratori.
Mantuvo una buena relación con su suegra Leonor, con su cuñada Isabel Cristina y con las archiduquesas. Las tres emperatrices se apoyaban mutuamente: Guillermina Amalia cuidó de Isabel Cristina durante una enfermedad de viruela, y ambas atendieron a Leonor durante su última enfermedad. Tras la muerte de Carlos VI en 1740, Guillermina Amalia apoyó inicialmente a su yerno, Carlos Alberto de Baviera, en su aspiración a la corona imperial, pero pronto volvió a retirarse a la vida privada. En junio de 1741, María Teresa le pidió que mediara entre ella y el elector bávaro; Guillermina Amalia rechazó la solicitud.
Guillermina Amalia murió el 10 de abril de 1742 en Viena, víctima de hidropesía, más de treinta años después que su esposo. Fue enterrada en el convento de salesianas y su corazón se encuentra en la Cripta Imperial de Viena. En la ciudad la recuerdan, entre otros lugares, el Amalientrakt del Hofburg, que lleva su nombre, y varias calles que llevaron o llevan nombres relacionados con ella.
Fuente: Guillermina Amalia de Brunswick-Luneburgo (es, 167432472). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0