Persona

Zita von Bourbon-Parma

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Nacimiento

  1. 09.05.1892

Muerte

  1. 14.03.1989

Retrato de Zita von Bourbon-Parma
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Kaiserin Zita

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Biografia

Zita de Borbón-Parma nació el 9 de mayo de 1892 en Camaiore, Italia, y murió el 14 de marzo de 1989 en Zizers, Suiza. En virtud de su matrimonio con el archiduque Carlos de Austria, se convirtió en 1916 en emperatriz de Austria y reina apostólica de Hungría. Fue la última persona en ostentar estos títulos. La Iglesia católica la considera sierva de Dios; su proceso de beatificación se abrió en 2009 y aún no ha concluido. Zita era la decimoséptima hija del antiguo duque Roberto I de Parma y de su segunda esposa, la infanta portuguesa María Antonia. Su padre había perdido el trono de Parma en 1859, como consecuencia de la unificación italiana. La familia vivía principalmente en el castillo de Schwarzau, en la Baja Austria, y en la Villa Pianore, cerca de Lucca. Zita creció en un entorno marcadamente internacional. Ella y sus hermanos aprendieron italiano, francés, alemán, español, portugués e inglés. Al mismo tiempo, la familia se consideraba una casa principesca de cultura francesa que en el pasado había gobernado en Italia. Los hijos recibieron una educación católica y se comprometieron con la ayuda a los necesitados. En Schwarzau, las telas sobrantes se transformaban en prendas de vestir, mientras que Zita y su hermana Françoise distribuían personalmente alimentos, ropa y medicamentos en Pianore. Tres de sus hermanas ingresaron posteriormente en el monasterio benedictino de Sainte-Cécile de Solesmes; durante un tiempo, Zita también contempló la posibilidad de dedicarse a la vida religiosa. Tras una prolongada crisis de salud, pasó dos años recuperándose en distintos balnearios europeos. Su formación la llevó primero con las Hermanas de la Visitación de Zangberg y más tarde a un monasterio benedictino de la isla de Wight. Zita y el archiduque Carlos, aproximadamente de su misma edad, se conocían desde la infancia, pero no volvieron a acercarse hasta 1909. En aquel momento, Carlos era el segundo en la línea de sucesión de la casa imperial austríaca. La relación también se vio favorecida por los vínculos familiares: la tía de Zita, María Teresa de Braganza, era la abuela de Carlos. Los sentimientos de Zita se desarrollaron lentamente, mientras que Carlos tomó una decisión rápida después de que surgieran rumores sobre un posible compromiso de Zita. Le pidió su mano en la Villa Pianore. El compromiso religioso tuvo lugar el 13 de junio de 1911; el 21 de octubre, la pareja contrajo matrimonio en el castillo de Schwarzau. El papa Pío X les había concedido previamente su bendición. Su primer hijo, el archiduque Otto, nació el 20 de noviembre de 1912. En total, la pareja tuvo ocho hijos. La vida de la joven familia cambió con el asesinato del heredero al trono, Francisco Fernando, y de su esposa, Sofía, en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Carlos se convirtió entonces en heredero directo. Durante la Primera Guerra Mundial asumió responsabilidades militares, mientras Zita afrontaba varios embarazos, se ocupaba de la continuidad de la dinastía y desempeñaba tareas caritativas. Visitaba a los heridos y los hospitales, también en el frente rumano. La guerra fue especialmente difícil para ella porque sus hermanos combatían en bandos distintos: algunos servían en el ejército austríaco y otros en el belga. Además, su país natal, Italia, entró en guerra contra Austria en 1915, lo que provocó acusaciones contra la supuesta archiduquesa «italiana». Tras la muerte del emperador Francisco José el 21 de noviembre de 1916, Carlos subió al trono austríaco. Zita se convirtió en emperatriz a su lado; el 30 de diciembre de 1916, ambos fueron coronados rey y reina de Hungría en Budapest. Como Carlos se ausentaba con frecuencia, se mantuvieron en contacto constante mediante una línea telefónica. Zita participaba discretamente en algunas conversaciones políticas y mostraba especial interés por las cuestiones sociales, mientras que los asuntos militares seguían siendo competencia de Carlos. Lo acompañaba en sus viajes y continuaba ayudando a las víctimas de la guerra. Una importante, aunque fallida, iniciativa de paz se desarrolló a través de su hermano Sixto, que servía en el ejército belga. Carlos intentó establecer por su mediación contactos con Francia y alcanzar una paz separada. Las negociaciones fracasaron, sobre todo por la oposición de Alemania y por las complejas exigencias territoriales de los países beligerantes. Cuando en 1918 se publicó una carta secreta de Carlos, la familia imperial quedó sometida a una fuerte presión política interna y alemana. Zita volvió a ser atacada como una extranjera poco fiable. En el otoño de 1918, la monarquía de los Habsburgo se desintegró. Varios pueblos proclamaron su independencia, y Austria y Hungría se separaron de hecho de la antigua estructura estatal. Carlos no renunció a sus derechos soberanos, pero declaró que se retiraba del gobierno. Zita se opuso firmemente a la idea de una abdicación. El 23 de marzo de 1919, la familia abandonó Austria con ayuda británica y se dirigió inicialmente a Suiza. Después de dos intentos fallidos de Carlos por recuperar el poder en Hungría en 1921, él y Zita fueron trasladados a Madeira. Allí Carlos murió de neumonía el 1 de abril de 1922. Zita tenía solo 28 años, esperaba a su octavo hijo y decidió guardar luto por su esposo durante el resto de su vida y no volver a casarse. Primero se trasladó con sus hijos a España, donde recibió el apoyo del rey Alfonso XIII, y vivió varios años en Lekeitio, en el País Vasco. En 1929, la familia se mudó a Bélgica. Tras la invasión alemana de Bélgica en 1940, Zita huyó con sus hijos a través de Francia, España y Portugal hasta llegar a Estados Unidos. Finalmente, la familia se estableció en el Quebec francófono. Sus recursos económicos eran escasos, pero varios de sus hijos participaron en la guerra o asumieron tareas políticas. Después de 1945, Zita recorrió Estados Unidos y Canadá para recaudar fondos destinados a Austria y Hungría, devastadas por la guerra. En 1952 regresó definitivamente a Europa para cuidar de su madre en Luxemburgo. Más tarde se instaló en Zizers, Suiza, donde podía vivir cerca de una capilla y disponer de espacio suficiente para recibir a su extensa familia. Mantuvo su estrecha relación con Solesmes y con la orden benedictina; en 1926 se había convertido en oblata de Saint-Pierre de Solesmes. No pudo volver a Austria hasta 1982. Con un pasaporte diplomático expedido por el rey Juan Carlos de España, regresó al país después de seis décadas y fue recibida triunfalmente en Viena. Zita murió a los 96 años el 14 de marzo de 1989. Fue sepultada el 1 de abril en Viena, exactamente 67 años después de la muerte de su esposo. Sus restos fueron depositados en la Cripta de los Capuchinos; por voluntad propia, su corazón permaneció en el monasterio de Muri, donde también se conservaba el corazón de Carlos. A las ceremonias fúnebres asistieron numerosos miembros de las casas de Habsburgo-Lorena y Borbón-Parma, además de miles de fieles. Durante su larga vida, Zita conservó la memoria de su esposo, educó a sus hijos según las tradiciones de la casa de Habsburgo-Lorena y permaneció hasta el final como una católica convencida.

Fuente: Zita de Bourbon-Parme (fr, 237456543). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0