Persona

Johann VI. von Portugal

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Nacimiento

  1. 13.05.1767

Muerte

  1. 10.03.1826

Retrato de Johann VI. von Portugal
Detalles de la imagen

John VI of Portugal label QS:Len,"John VI of Portugal" label QS:Lpt,"Dom João VI"

José Leandro de Carvalho

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Fuente de la imagen: File:DomJoãoVI-pintordesconhecido.jpg · Licencia: Public domain

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Biografia

Juan VI de Portugal, cuyo nombre completo era João Maria José Francisco Xavier de Paula Luís António Domingos Rafael de Bragança, nació el 13 de mayo de 1767 en el Palacio Real de Queluz, cerca de Sintra, y murió el 10 de marzo de 1826 en Lisboa. Gobernó durante una de las etapas más convulsas de la historia portuguesa y brasileña. Entre 1816 y 1822 fue rey del Reino Unido de Portugal, Brasil y los Algarves; después, hasta su muerte, fue rey de Portugal y los Algarves. Tras el Tratado de Río de Janeiro de 1825, por el que Portugal reconoció la independencia de Brasil, ostentó también el título de emperador de Brasil, aunque su hijo Pedro ejercía de hecho como emperador. Juan era el segundo hijo de la reina María I y de su tío y esposo, Pedro III. Su infancia transcurrió de forma relativamente discreta, ya que su hermano mayor, José, era el heredero y ocupaba el centro de la vida cortesana. Recibió formación en religión, derecho, francés, etiqueta, historia, música, ciencias naturales y equitación. Frente a las leyendas posteriores, existen indicios de que su educación fue sólida. Sin embargo, algunos observadores contemporáneos lo describieron como reservado, vacilante y poco imponente. En 1785 se concertó por motivos políticos su matrimonio con Carlota Joaquina, hija del futuro rey de España Carlos IV. La unión debía reforzar las relaciones entre las dos monarquías ibéricas, aunque en Portugal también despertaba preocupación por el temor a una nueva unión política entre ambos países. Debido a la corta edad de la novia, el matrimonio no se consumó hasta varios años después. La relación fue difícil. Carlota Joaquina desarrolló ambiciones políticas propias y conspiró repetidamente contra su esposo, con frecuencia en favor de los intereses españoles. La pareja tuvo nueve hijos, entre ellos Pedro, futuro emperador de Brasil y rey de Portugal, y Miguel, que más tarde intentaría hacerse con el poder. Cuando Juan se convirtió en heredero del trono tras la muerte de su hermano mayor en 1788, su vida cambió radicalmente. Su madre comenzó a mostrar señales cada vez más graves de enfermedad mental y en 1792 los médicos la declararon incapaz de gobernar. Juan asumió inicialmente las funciones de gobierno de mala gana y en 1799 fue nombrado oficialmente príncipe regente. Su regencia coincidió con una época marcada por la Revolución francesa, la rivalidad entre Francia, España y Gran Bretaña y la creciente dependencia de Portugal respecto de las potencias extranjeras. Portugal intentó mantener la neutralidad entre Francia y Gran Bretaña, pero esta política se volvió cada vez más difícil tras el ascenso de Napoleón. En 1801, tropas francesas y españolas invadieron Portugal y el país perdió Olivenza. Cuando Napoleón intensificó en 1806 el bloqueo continental contra Gran Bretaña y amenazó con una nueva invasión de Portugal, Juan decidió trasladar la corte a Brasil bajo protección británica. El 29 de noviembre de 1807, la familia real y gran parte de la corte abandonaron Lisboa. La partida apresurada causó consternación entre la población portuguesa. El viaje atlántico estuvo marcado por tormentas, hacinamiento, enfermedades y escasez de alimentos y agua. Juan llegó a Salvador de Bahía en enero de 1808 y, en marzo del mismo año, a Río de Janeiro. El traslado de la corte transformó profundamente Brasil. Juan abrió los puertos a las naciones amigas, permitió nuevas manufacturas, fundó escuelas y academias y creó instituciones centrales del Estado. En Río surgieron, entre otras entidades, la Imprenta Real, la Biblioteca Real, un jardín botánico, centros de formación militar y médica, sociedades científicas, un museo, un teatro y diversos organismos administrativos. También se mejoraron las infraestructuras, se impulsaron la agricultura y el comercio y se incorporó a un número creciente de brasileños al servicio público. Estas medidas respondían inicialmente a la necesidad de administrar un gran imperio desde Brasil. No estaba previsto que el país se separara permanentemente de Portugal. Sin embargo, las reformas sentaron las bases de su futura autonomía política. Por ello, muchos historiadores consideran que el gobierno de Juan en Río fue un paso decisivo hacia la formación del Estado brasileño moderno. Al mismo tiempo, los elevados gastos de la corte, la corrupción, el derroche y un tratado comercial favorable a Gran Bretaña agravaron las dificultades económicas de Brasil. Tras el final de las guerras napoleónicas, en 1815, Brasil fue elevado a la categoría de reino unido con Portugal y los Algarves. En 1816 murió María I y Juan ocupó el trono portugués; su reconocimiento solemne tuvo lugar en 1818. Mientras tanto, la crisis se agravaba en Portugal. La metrópoli había quedado debilitada por la guerra, el declive económico y la pérdida de población, y se encontraba de hecho bajo una fuerte influencia británica. Muchos portugueses exigían el regreso del rey y una constitución que limitara el poder absolutista. También en Brasil se produjeron levantamientos liberales y republicanos. En 1817 estalló una rebelión en Pernambuco. En 1820 se sublevó Oporto y una junta provisional exigió la convocatoria de un parlamento y el fin del absolutismo. El movimiento se extendió a otros territorios portugueses y a varias regiones brasileñas. Juan intentó inicialmente alcanzar un compromiso, pero su proyecto de una monarquía fuerte y concentrada en América ya no podía sostenerse. El 26 de abril de 1821 regresó a Portugal después de trece años en Brasil y nombró a su hijo Pedro regente en Río de Janeiro. En 1822, Juan tuvo que jurar una constitución liberal, con lo que perdió importantes prerrogativas reales. Carlota Joaquina se negó a prestar juramento y perdió sus derechos políticos. Ese mismo año, Pedro proclamó la independencia de Brasil y se convirtió en su emperador. En Portugal, Juan volvió pronto a cambiar de orientación política. Su hijo Miguel encabezó levantamientos absolutistas en 1823 y 1824; en este último año llegó incluso a mantener cautivo a su padre en el Palacio de Bemposta. Con el apoyo del cuerpo diplomático y de barcos británicos, Juan logró conservar el poder y envió a Miguel al exilio. Carlota Joaquina quedó bajo arresto domiciliario debido a nuevas conspiraciones. La independencia brasileña fue reconocida definitivamente en 1825. Pedro siguió siendo emperador de Brasil y heredero del trono portugués, mientras Juan conservó de por vida el título de emperador titular de Brasil. Juan murió el 10 de marzo de 1826, tras una grave enfermedad, en Lisboa. Durante mucho tiempo no se conoció con certeza la causa de su muerte; investigaciones posteriores detectaron arsénico en sus restos y confirmaron la sospecha de envenenamiento, aunque no descartaron por completo otros factores de salud. La memoria de Juan es ambivalente. Las representaciones populares lo mostraron a menudo como un hombre perezoso, temeroso y ridículo. Las investigaciones recientes destacan, en cambio, su bondad, paciencia y las difíciles condiciones políticas en las que gobernó. No fue un reformador enérgico por iniciativa propia, pero afrontó una sucesión extraordinaria de guerras, presiones extranjeras, conflictos familiares y movimientos revolucionarios. Sobre todo en Brasil, su gobierno dejó transformaciones institucionales y económicas duraderas. Por ello, muchos historiadores lo consideran una figura clave para preservar la unidad territorial y favorecer la formación de la nación brasileña.

Fuente: João VI de Portugal (pt, 72557743). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0