Persona
Charlotte Joachime von Spanien
Buscar una conexión con otra personaNacimiento
25.04.1775
Muerte
07.01.1830

Detalles de la imagen
Portuguese: Retrato de D. Carlota Joaquina, rainha de Portugal Portrait of D. Carlota Joaquina title QS:P1476,pt:"Retrato de D. Carlota Joaquina, rainha de Portugal " label QS:Lpt,"Retrato de D. Carlota Joaquina, rainha de Portugal " label QS:Len,"Portrait of D. Carlota Joaquina" label QS:Lcs,"Portrét Carloty Joaquiny Španělské"
Domingos Sequeira
http://www.masp.art.br/masp2010/acervo_detalheobra.php?id=143
Fuente de la imagen: File:Domingos Sequeira - D. Carlota Joaquina.jpg · Licencia: Public domain
Redimensionada para su presentación.
Biografia
Carlota Joaquina Teresa Caetana de Borbón nació el 25 de abril de 1775 en el Palacio Real de Aranjuez. Fue la hija mayor superviviente del futuro rey de España Carlos IV y de María Luisa de Parma. Recibió una educación católica estricta que incluía religión, geografía, pintura y equitación, actividad que le gustaba especialmente. A pesar del ambiente cortesano formal y austero, era considerada vivaz, juguetona y de carácter independiente.
Desde niña, Carlota Joaquina fue destinada a una unión dinástica cuyo objetivo era mejorar las relaciones entre España y Portugal. El 8 de mayo de 1785 se celebró su matrimonio por poderes con el infante portugués Juan, duque de Beja. Tres días después, la princesa, que solo tenía diez años, salió de España rumbo a Lisboa. La ceremonia oficial tuvo lugar el 9 de junio, aunque la consumación del matrimonio se pospuso hasta enero de 1790, cuando Carlota Joaquina tuvo edad suficiente para tener hijos.
La vida de la corte portuguesa era muy distinta del ambiente animado de la corte española que ella conocía. En Portugal, la Iglesia, la nobleza y las costumbres conservadoras dominaban la vida social. Aun así, Carlota Joaquina organizaba fiestas de inspiración española en los jardines del Palacio de Queluz, con danzas andaluzas y castañuelas. Su actitud más libre, su presencia en espacios públicos y su interés por los asuntos políticos provocaron el rechazo de muchos portugueses. Se convirtió en blanco de burlas y rumores, y finalmente recibió el despectivo apodo de «la Megera de Queluz».
Su esposo padecía una melancolía persistente y le mostraba poco afecto. La pareja tuvo nueve hijos, pero después del nacimiento del menor vivió prácticamente separada y solo apareció junta en ceremonias oficiales. Esta separación continuó más tarde en Brasil. Carlota Joaquina residía allí con sus hijas y el infante Miguel, mientras Juan ocupaba otra residencia junto con su madre y los príncipes Pedro y Pedro Carlos. En la corte circularon rumores sobre la paternidad de algunos de los hijos, especialmente de Miguel, aunque no existían pruebas concluyentes.
Tras la muerte de su hermano mayor José en 1788, Juan se convirtió en heredero del trono y recibió el título de príncipe de Brasil. Carlota Joaquina fue así princesa de Brasil hasta 1816. Cuando la reina María I fue declarada incapaz de gobernar en 1792, Juan asumió las funciones de gobierno y en 1799 adoptó oficialmente el título de príncipe regente. Carlota Joaquina intentó influir repetidamente en la dirección del Estado. Al sentirse excluida de las decisiones políticas, organizó la llamada conspiración de Alfeite, cuyo propósito era presentar a Juan como incapaz de gobernar y permitirle asumir el poder. La conspiración fue descubierta en 1805. Juan impidió que fuera arrestada, pero ordenó que permaneciera confinada en Queluz y Ramalhão, mientras él se trasladaba a Mafra.
La situación internacional se agravó cuando Napoleón amenazó Portugal. Después del avance francés por España, la familia real portuguesa decidió trasladarse a Brasil para preservar la dinastía. Carlota Joaquina había pedido en vano a su padre que la recibiera en España junto con sus hijas. El 29 de noviembre de 1807, la familia real abandonó Portugal. La travesía fue difícil: debido a una infestación de piojos, Carlota Joaquina y sus hijas tuvieron que afeitarse la cabeza y usar gorros blancos de muselina. La flota llegó a Río de Janeiro el 27 de febrero de 1808.
Durante su estancia en Brasil, entre 1808 y 1821, Carlota Joaquina mantuvo una intensa actividad política. Le preocupaba especialmente la situación de España. Su hermano Fernando VII había sido obligado a abdicar tras la ocupación napoleónica, mientras José Bonaparte reclamaba el trono español. Por ello, Carlota Joaquina elaboró planes para gobernar las posesiones españolas del Río de la Plata. El movimiento impulsado entre 1808 y 1812 fue conocido como carlotismo y pretendía establecer una monarquía independiente con ella como soberana. Juan consideraba que estos proyectos amenazaban tanto a Portugal como a Brasil y finalmente logró frustrarlos. Más tarde, Carlota Joaquina intentó ser reconocida como regente de España, apoyó iniciativas políticas y militares e incluso vendió sus joyas para financiarlas. Sin embargo, sus planes fracasaron.
Después de la muerte de María I en 1816, Juan subió al trono como Juan VI de Portugal. Carlota Joaquina se convirtió en reina de Portugal, Brasil y los Algarves, y posteriormente recibió formalmente el título de emperatriz de Brasil. Al parecer, consideraba Brasil un lugar extraño y recibió con satisfacción el regreso a Portugal. Este regreso tuvo lugar en 1821, como consecuencia de la Revolución Liberal de 1820, que exigía una constitución y el retorno del rey.
En Portugal, Carlota Joaquina se negó a jurar la nueva Constitución liberal. Siguió siendo una defensora convencida de la monarquía absolutista y se alió con su hijo menor, Miguel. En 1824, ambos intentaron tomar el poder con apoyo del ejército y mantener prácticamente prisionero a Juan VI. Con ayuda británica, el rey logró restablecer su autoridad; Miguel tuvo que abandonar temporalmente el país y Carlota Joaquina también marchó brevemente al exilio.
Con el tiempo, su relación con sus hijos y sus aliados políticos se deterioró. Juan VI murió en marzo de 1826. Carlota Joaquina no acudió a su lecho de muerte, alegando problemas de salud, y difundió el rumor de que había sido envenenado por masones, aunque, según la narración, probablemente no fue así. Cuando Miguel subió al trono en 1828, su madre no desempeñó un papel importante en el gobierno. Él no la llamó de regreso del exilio y la dejó prácticamente abandonada.
Carlota Joaquina murió el 7 de enero de 1830, a los 54 años, en el Palacio de Queluz, decepcionada y políticamente aislada. No llegó a presenciar la posterior guerra civil ni el derrumbe del poder de Miguel. Fue enterrada inicialmente en Sintra; en 1854, sus restos fueron trasladados al Panteón Real de la dinastía de Braganza, en el monasterio de São Vicente de Fora, donde quedó sepultada junto a Juan VI.
Durante mucho tiempo, su imagen estuvo marcada por rumores de libertinaje sexual, intrigas y una personalidad vengativa. Interpretaciones más recientes destacan, en cambio, su inteligencia política, su formación y su negativa a aceptar la insignificancia política que se esperaba de las mujeres de su época. También fue considerada una madre dedicada, que se ocupaba personalmente de la educación de sus hijos. Su origen español, su rechazo de la estancia en Brasil y su oposición al liberalismo contribuyeron a que fuera recordada de forma especialmente negativa en Portugal y Brasil. Al mismo tiempo, las contradicciones de su vida la convirtieron en una figura histórica todavía conocida en la cultura popular.
Fuente: Carlota Joaquina de Bourbon (pt, 72899557). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0