Persona

Alexandra Pawlowna Romanowa

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Nacimiento

  1. 09.08.1783

  2. 29.07.1783

Muerte

  1. 16.03.1801

  2. 04.03.1801

Retrato de Alexandra Pawlowna Romanowa
Detalles de la imagen

Grand Duchess Alexandra Pavlovna of Russia

Edward Miles

https://forum.alexanderpalace.org/index.php?topic=4170.75

Fuente de la imagen: File:Grand Duchess Alexandra Pavlovna of Russia.jpg · Licencia: Public domain

Redimensionada para su presentación.

Biografia

La gran duquesa Alejandra Pavlovna de Rusia nació el 9 de agosto de 1783 en Tsárskoye Seló, como tercera hija y primogénita del zarévich Pablo y de su segunda esposa, Sofía Dorotea de Wurtemberg, quien adoptó el nombre de María Fiódorovna después de su matrimonio. Era hermana de los futuros emperadores Alejandro I y Nicolás I. Su nacimiento decepcionó inicialmente a su abuela, la emperatriz Catalina II, que habría preferido otro nieto varón. Durante sus primeros años, Catalina consideró que Alejandra era poco destacable y la comparó desfavorablemente con sus hermanos. Sin embargo, con el tiempo cambió de opinión. Alejandra se convirtió en una niña inteligente, talentosa y amable, y entre ella y la emperatriz surgió una relación muy estrecha. Catalina observó que Alejandra la amaba más que a cualquier otra persona y que se esforzaba constantemente por captar su atención. Alejandra recibió la educación habitual de las princesas rusas. Su institutriz fue Charlotte von Lieven. Estudió francés y alemán, además de música, canto, dibujo y danza. Desde muy joven fue considerada una alumna aplicada. Escribía bien, traducía del alemán y, según su familia, mostraba un talento especial para el dibujo y la música. Estaba muy unida a su hermana menor Elena, y ambas fueron retratadas con frecuencia juntas. En su adolescencia, Alejandra hablaba cuatro idiomas y era elogiada por su buena postura, su facilidad para aprender y su carácter apacible. Catalina II comenzó pronto a pensar en el futuro de Alejandra. Al igual que con sus otras nietas, consideró inicialmente un matrimonio con un príncipe extranjero que resultara útil desde el punto de vista político y garantizara su seguridad económica. Para Alejandra surgió, sin embargo, una posibilidad especialmente prometedora: un enlace con el joven rey sueco Gustavo IV Adolfo. La corte sueca buscaba estrechar sus relaciones con la casa imperial rusa, y desde 1793 se desarrollaron conversaciones al respecto. Alejandra incluso comenzó a aprender sueco. Las negociaciones fueron difíciles, sobre todo por dos cuestiones. La corte sueca quería fijar las condiciones religiosas de la futura reina, mientras que Rusia insistía en que Alejandra conservara su fe ortodoxa. Además, las relaciones estaban tensas por la disputa en torno al político sueco Gustaf Mauritz Armfelt, que se había refugiado en Rusia. En 1795 se anunció primero el compromiso del rey con otra mujer, pero Gustavo IV Adolfo rompió posteriormente esa unión. En la primavera de 1796 viajó de incógnito a San Petersburgo para conocer a Alejandra. Ambos parecieron congeniar, y el rey pidió su mano. El matrimonio fracasó finalmente por la cuestión religiosa. Aunque al principio Gustavo IV Adolfo pareció aceptar que Alejandra conservara su fe ortodoxa, esa cláusula fue eliminada del contrato matrimonial poco antes del compromiso previsto. El rey se negó a aceptar una reina ortodoxa. Alejandra, ya vestida de novia, esperó en vano junto con su familia. Tras el rechazo definitivo, se retiró a sus aposentos entre lágrimas. Catalina II sufrió un ligero ataque de apoplejía al recibir la noticia. Después de la muerte de Catalina, en noviembre de 1796, el padre de Alejandra, el emperador Pablo I, continuó durante un tiempo las negociaciones, pero sin éxito. En 1797, Gustavo IV Adolfo se casó finalmente con una hermana menor de Isabel Alexéievna, cuñada de Alejandra. En 1799 surgió una nueva posibilidad. Austria buscaba el apoyo de Rusia en una coalición contra el creciente poder de la República Francesa y de Napoleón. Para consolidar esta alianza política, se acordó el matrimonio entre Alejandra y el archiduque José de Austria, palatino y gobernador de Hungría, además de hermano menor del emperador Francisco II. José viajó personalmente a Rusia para conocer a su futura esposa. El encuentro fue satisfactorio. El contrato matrimonial garantizó a Alejandra el derecho a conservar su fe ortodoxa. La boda se celebró el 30 de octubre de 1799 en el palacio de Gátchina, una semana después del matrimonio de su hermana Elena. En noviembre, la pareja abandonó Rusia y viajó a Austria. A Alejandra le resultó dolorosa la despedida; su padre repetía que probablemente no volvería a verla. Existen versiones diferentes sobre la acogida que recibió en la corte de Viena. Según el relato de su confesor, fue tratada con frialdad, mientras que otros testimonios describen relaciones amistosas y su participación en reuniones familiares, bailes y acontecimientos sociales. Alejandra recordó al emperador Francisco II a su primera esposa, que había sido hermana de su madre. Esto despertó aparentemente los celos de la emperatriz María Teresa, que también desaprobaba la belleza de Alejandra y sus joyas costosas. En una ocasión, la emperatriz supuestamente le ordenó quitarse las joyas. Más tarde, Alejandra acudió a una representación llevando únicamente flores en el cabello y fue admirada por ello, lo que agravó aún más las tensiones. Su fe ortodoxa también provocaba rechazo en la corte católica, que intentaba convencerla de convertirse. En Hungría, en cambio, Alejandra se ganó una gran popularidad entre la nobleza y la población. Según una tradición, propuso incorporar el verde como tercer color de la bandera húngara, como símbolo de esperanza. Debido a las responsabilidades de José, la pareja vivía principalmente en Hungría, en el palacio de Alcsút, aunque regresaba con regularidad a Viena. En mayo de 1800, Ludwig van Beethoven tocó en presencia del archiduque y de Alejandra en el castillo de Buda; el concierto formaba parte de una semana de festejos dedicada a la gran duquesa. Poco después, Alejandra quedó embarazada. El embarazo estuvo marcado por fuertes náuseas y se vio dificultado por una atención médica poco comprensiva y por alimentos que no podía tolerar. El 8 de marzo de 1801, tras un parto difícil, dio a luz a una hija llamada Alexandrina Paulina. La niña vivió apenas unas horas. Alejandra recibió su muerte con gran tristeza, aunque declaró que ahora estaba con los ángeles y que no tendría que experimentar los sufrimientos del mundo. Ocho días después del parto, se le permitió levantarse, pero esa misma noche contrajo fiebre puerperal. Su estado empeoró rápidamente y murió el 16 de marzo de 1801, a los 17 años. Su muerte ocurrió una semana antes del asesinato de su padre, Pablo I; ambas noticias fueron golpes devastadores para la familia Románov. El cuerpo de Alejandra fue depositado inicialmente en la cripta del monasterio de los capuchinos de Víziváros. Como la corte austríaca se negó a permitir su entierro en un cementerio católico, permaneció allí hasta 1803. Después, su viudo mandó construir en Üröm, cerca de Pest, un mausoleo que respondía al deseo de Alejandra de recibir sepultura ortodoxa. Durante la invasión napoleónica de 1809, el féretro fue trasladado por precaución al castillo de Buda y colocado en una capilla ortodoxa; más tarde regresó a Üröm. El mausoleo se convirtió en lugar de peregrinación para la comunidad ortodoxa local. Durante el Congreso de Viena, Alejandro I y las hermanas de Alejandra, María Pavlovna y Catalina Pavlovna, visitaron la tumba de su hermana. Varias cartas de Alejandra dirigidas a sus familiares se conservan actualmente en archivos de Stuttgart y Viena.

Fuente: Grand Duchess Alexandra Pavlovna of Russia (en, 1375170204). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0