Persona

Ferdinand I von Österreich

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Nacimiento

  1. 19.04.1793

Muerte

  1. 29.06.1875

Retrato de Ferdinand I von Österreich
Detalles de la imagen

Ferdinando I d'Austria (B-W)

Wilhelm Rupp

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Biografia

Fernando I, nacido en Viena el 19 de abril de 1793 y fallecido en Praga el 29 de junio de 1875, fue emperador de Austria y, con el nombre de Fernando V, rey de Hungría, Bohemia y Lombardía-Véneto entre 1835 y 1848. Era el hijo mayor del emperador Francisco I de Austria y de su segunda esposa, María Teresa de Nápoles-Sicilia. Debido a su frágil salud y a sus importantes limitaciones físicas e intelectuales, durante mucho tiempo se consideró incierta su sucesión al trono. Desde niño padeció epilepsia, raquitismo e hidrocefalia. Era de constitución débil, aprendió a escribir tarde y no destacó en sus estudios. Su infancia transcurrió en una época de grandes convulsiones políticas. Cuando apenas tenía seis meses, su tía abuela María Antonieta, antigua reina de Francia, fue ejecutada públicamente. Al mismo tiempo, Austria combatía contra los ejércitos de la República Francesa y, más tarde, contra Napoleón Bonaparte. Por ello, Fernando y sus hermanos fueron educados en un ambiente profundamente hostil a la Revolución Francesa y a Napoleón. En 1804, el padre de Fernando se proclamó emperador de Austria, y Fernando recibió el título de príncipe imperial. Tras la derrota frente a Napoleón, Francisco puso fin en 1806 al Sacro Imperio Romano Germánico. La madre de Fernando murió en 1807. Al año siguiente, su padre se casó con María Luisa de Módena, una prima aproximadamente de la misma edad que sus hijos. A pesar de su marcada hostilidad hacia Francia, ella estableció pronto una relación estrecha y afectuosa con los hijos de su esposo. En 1810, Francisco nombró a Klemens Wenzel von Metternich canciller de Estado y casó a su hija María Luisa con Napoleón, el antiguo adversario de Austria. A los diecisiete años, Fernando parecía apenas capaz de asumir la responsabilidad imperial. Por ello, su padre llegó a considerar la posibilidad de excluirlo de la sucesión y favorecer en su lugar a su hijo menor, el archiduque Francisco Carlos. Durante el Congreso de Viena de 1814 se preparó el futuro matrimonio de Francisco Carlos con Sofía de Baviera, celebrado finalmente en 1824. Sofía demostró tener capacidad política y ambición. Su influencia sobre su marido y el nacimiento de su hijo Francisco José en 1830 hicieron que Metternich la considerara una posible rival. Finalmente, Metternich convenció al emperador, ya anciano, de mantener a Fernando como heredero y de casarlo. En 1831, a los treinta y ocho años, Fernando contrajo matrimonio con María Ana de Cerdeña. La boda se celebró primero por representación en Turín, el 12 de febrero, y después en persona en Viena, el 27 de febrero del mismo año. María Ana cuidó con dedicación a su esposo, aunque nunca aprendió alemán. El matrimonio no tuvo hijos y se llegó a suponer que nunca fue consumado. María Ana fue respetada por su piedad y dignidad, aunque públicamente se la veía más como cuidadora que como esposa de Fernando. Tras la muerte de Francisco I, el 2 de marzo de 1835, Fernando subió al trono. Dejó en gran medida el gobierno efectivo en manos de sus ministros, sobre todo de Metternich y Franz Anton von Kolowrat. Considerado poco perspicaz, participó de forma limitada en los asuntos de Estado. El orden político siguió marcado por la política conservadora y autoritaria de Metternich. El gobierno combatió las ideas revolucionarias y liberales, reforzó al mismo tiempo la influencia de la Iglesia católica sobre la educación y redujo en 1840 la duración general del servicio militar de diez a ocho años, aunque se mantuvieron numerosas exenciones. En Europa, el sistema conservador fue sometido a una presión creciente. La revolución de 1830 se extendió desde Francia y provocó disturbios también en Italia y en los Estados alemanes. Austria intervino militarmente en la Romaña y más tarde ocupó Bolonia, mientras Francia ocupaba Ancona como medida de respuesta. En la Confederación Germánica también fueron reprimidos los movimientos liberales y nacionales. Metternich se apoyó para ello en Prusia, pero por esa razón no pudo impedir eficazmente la creación de la unión aduanera, el Zollverein. Durante la década de 1840 se agravaron además las tensiones entre Austria y Prusia, entre Austria y Rusia por los Balcanes y entre Austria y una Gran Bretaña cada vez más liberal. Metternich buscó entonces acercarse a la Francia conservadora. La revolución de 1848 provocó el derrumbe de este sistema. Después de un duro invierno marcado por el hambre y la creciente miseria, el 13 de marzo comenzaron los levantamientos en Viena. Cuando la población se dirigía al palacio imperial, según se cuenta, Fernando preguntó a Metternich qué estaba ocurriendo. Al recibir la respuesta de que se estaba haciendo una revolución, habría replicado con sorpresa: «Pero ¿es que pueden hacer eso?». Esa misma noche, el canciller Metternich, de 74 años, dimitió y huyó a Inglaterra. Fernando hizo entonces varias concesiones. Permitió la creación de una guardia nacional, levantó la censura y prometió una constitución. Sin embargo, la Constitución de Pillersdorf, publicada en abril, no satisfizo a los revolucionarios. Nuevas protestas llevaron a introducir modificaciones: el Reichstag debía estar compuesto por una sola cámara y encargarse de elaborar una constitución definitiva. Ante la escalada de los disturbios, Fernando abandonó Viena y buscó primero refugio en Innsbruck. En julio se reunió el Reichstag constituyente, que, entre otras medidas, aprobó la abolición de la servidumbre campesina. La agitación revolucionaria también alcanzó Bohemia y Hungría. En Praga, representantes checos y de otros pueblos eslavos exigieron una reorganización federal de la monarquía y la igualdad de derechos entre sus distintos pueblos. Fernando rechazó estas demandas, y las tropas imperiales aplastaron el levantamiento de Praga en junio de 1848. En Hungría, Lajos Kossuth impulsó reformas liberales, un parlamento propio y una amplia independencia respecto de Viena. El conflicto desembocó en una guerra. Después de que Hungría proclamara su independencia y su república en abril de 1849, las tropas rusas apoyaron al ejército austríaco. La revolución húngara fue derrotada en agosto de 1849; numerosos dirigentes fueron ejecutados y Kossuth marchó al exilio. En octubre de 1848 también estalló una nueva insurrección en Viena. Tropas croatas y bohemias bajo el mando de Josip Jelačić y Alfred von Windisch-Grätz sitiaron la ciudad y la reconquistaron en una semana. Murieron unos 2.000 insurgentes y otros dirigentes fueron condenados a muerte o a largas penas de prisión. Después de estos acontecimientos, Fernando y la corte abandonaron Viena y se trasladaron a Olmütz. Allí, su esposa María Ana, su hermano Francisco Carlos y Sofía de Baviera lo convencieron de abdicar en favor de su sobrino Francisco José, de dieciocho años. Francisco Carlos renunció igualmente a sus derechos al trono. El 2 de diciembre de 1848, en el palacio arzobispal de Olmütz, Fernando entregó oficialmente el poder a Francisco José I. Después, Fernando y María Ana se retiraron a Praga y al castillo de Ploschkowitz. Fernando conservó el tratamiento de «Majestad Imperial» y el título honorífico de «Emperador»; como miembro de mayor edad de su familia, siguió siendo el jefe de la Casa de Habsburgo-Lorena. Dividió su tiempo entre Praga y Reichstadt. Al morir en 1875, dejó su fortuna a su sucesor, Francisco José. María Ana le sobrevivió y murió en 1884.

Fuente: Ferdinand Ier (empereur d'Autriche) (fr, 238633023). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0

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