Persona
Amélie von Leuchtenberg
Buscar una conexión con otra personaNacimiento
31.07.1812
Muerte
26.01.1873

Detalles de la imagen
Amelia Leuchtenberg
Jean-Baptiste Aubry-Lecomte
Imperial House of Brazil [1]
Fuente de la imagen: File:Amelia Leuchtenberg.jpg · Licencia: Public domain
Redimensionada para su presentación.
Biografia
Amélia de Leuchtenberg, cuyo nombre de bautismo en francés era Amélie Auguste Eugénie Napoléone de Beauharnais, nació el 31 de julio de 1812 en Milán y murió el 26 de enero de 1873 en Lisboa. Pertenecía a la casa de Beauharnais y, por su matrimonio con Pedro I, se convirtió en la segunda emperatriz de Brasil. Ejerció este cargo desde 1829 hasta la abdicación de su esposo en 1831. Su vida estuvo estrechamente vinculada al legado napoleónico, a las casas principescas europeas y a las transformaciones políticas de Brasil y Portugal.
Amélia fue la cuarta de los siete hijos de Eugène de Beauharnais, duque de Leuchtenberg, y de la princesa bávara Augusta. Eugène era hijo de Josefina y de su primer esposo, Alexandre de Beauharnais. Después del segundo matrimonio de Josefina con Napoleón Bonaparte, Eugène fue adoptado por Napoleón y nombrado virrey de Italia. La madre de Amélia era hija del rey bávaro Maximiliano I José. Entre sus hermanos estaban Josefina, la futura reina de Suecia, y Auguste de Beauharnais, príncipe consorte de María II de Portugal. Napoleón III era primo hermano de Amélia.
Después de la caída de Napoleón en 1814, Eugène se estableció en Múnich con el título de duque de Leuchtenberg. Sin embargo, tras su muerte, el futuro de la familia quedó sumido en la incertidumbre. Aunque pertenecía a la nobleza, su vínculo con Napoleón dificultaba que fuera reconocida en las cortes europeas. Cuando surgió la posibilidad de casar a Amélia con el emperador brasileño Pedro I, su madre vio en ello una oportunidad para asegurar la posición y el futuro de la casa de Leuchtenberg.
Pedro I buscaba una nueva esposa tras la muerte de su primera mujer, la archiduquesa austríaca María Leopoldina. La búsqueda resultó difícil. El emperador exigía que su futura esposa tuviera buen origen, belleza, virtud y educación. Además, gozaba de mala reputación en Europa debido a su conocida relación con la marquesa de Santos. La posible novia también tendría que hacerse cargo de cinco hijastros. Después de varios rechazos, Amélia fue propuesta como candidata adecuada. Era considerada excepcionalmente bella, culta y bien educada. Aunque sus orígenes no se juzgaban impecables en todas partes debido a sus vínculos napoleónicos, esa era vista como su única desventaja importante.
El contrato matrimonial se firmó en mayo de 1829 en Inglaterra y fue ratificado en junio en Múnich. La boda se celebró por poderes el 2 de agosto de 1829 en la capilla del palacio de Leuchtenberg, en Múnich. Amélia tenía entonces diecisiete años y Pedro, treinta. Renunció a una celebración suntuosa y destinó el dinero previsto para ella a un orfanato de Múnich. Antes de partir, su madre la preparó cuidadosamente para su nueva función. Amélia recibió instrucción sobre Brasil, la lengua portuguesa, las costumbres de la corte y el carácter de su futuro esposo.
El 16 de octubre de 1829, Amélia llegó a Río de Janeiro. Entre quienes viajaban a bordo se encontraban el marqués de Barbacena, su hermano Auguste y varios hijos de Pedro de su primer matrimonio. Poco después de su llegada conoció a sus hijastros. Al día siguiente fue recibida con gran solemnidad y contrajo matrimonio religioso con Pedro en la capilla imperial. Su apariencia impresionó a la corte y a la población. Con motivo de la boda, Pedro creó la Orden de la Rosa, cuyo lema era «Amor y Fidelidad».
Amélia pronto adquirió influencia en la vida de la corte. En el palacio de São Cristóvão estableció el francés como lengua oficial de la corte, organizó el ceremonial según el modelo europeo y modernizó la vestimenta, la cocina, la decoración y el servicio de mesa. Su elegancia llegó a ser conocida también fuera de Brasil. Al mismo tiempo, se ocupó intensamente de los hijos de su esposo. Desarrolló una relación especialmente estrecha con el futuro emperador Pedro II. Él comenzó a llamarla «mamá», y ambos permanecieron unidos durante toda su vida. Más tarde intercambiaron unas seiscientas cartas. Amélia también actuó con firmeza ante las difíciles circunstancias familiares y apoyó las medidas que consideraba necesarias para limitar la influencia de la vida aventurera anterior de Pedro en la corte.
A pesar de sus esfuerzos, Amélia no pudo detener la crisis política y económica del Imperio brasileño. Pedro I abdicó el 7 de abril de 1831 en favor de su hijo Pedro de Alcântara. Amélia abandonó Brasil junto con su esposo, que pasó a ostentar el título de duque de Braganza. Durante el viaje estaba embarazada. En noviembre de 1831 dio a luz en París a su única hija, María Amélia de Braganza. Después de la lucha militar de Pedro contra su hermano Miguel I por el trono portugués, Amélia viajó a Portugal con su hija y su hijastra. La familia vivió primero en el palacio de Ramalhão y después en el palacio real de Queluz.
Pedro murió el 24 de septiembre de 1834 de tuberculosis, después de que los prolongados combates en Oporto debilitaran su salud. Amélia no volvió a casarse. Se dedicó a la educación de su hija y a actividades caritativas y religiosas. Además, adoptó a Isabel María, duquesa de Goiás y otra hija de Pedro. Como Amélia y María Amélia no fueron consideradas inicialmente miembros de la familia real portuguesa, solicitó a Brasil que las reconociera y les concediera apoyo económico. La Regencia de entonces rechazó la petición por motivos políticos. Solo después de que Pedro II alcanzara la mayoría de edad, Amélia y su hija fueron reconocidas como miembros de la familia imperial brasileña, el 5 de julio de 1841.
Tras comprometerse con el archiduque Maximiliano de Austria, María Amélia enfermó de tuberculosis. En 1852, madre e hija se trasladaron a Funchal, en Madeira, pero la joven princesa murió allí el 4 de febrero de 1853, a los veintidós años. Su muerte afectó profundamente a Amélia. Hasta su propia muerte visitó cada año la tumba de su hija, financió en Funchal un hospital que recibió el nombre de María Amélia y legó al archiduque sus propiedades bávaras.
Amélia vivió sus últimos años en Lisboa y murió allí, a los sesenta años, a causa de una insuficiencia cardiovascular. Fue enterrada inicialmente en el Panteón de los Braganza, en la iglesia de São Vicente de Fora. En 1982, sus restos fueron trasladados a Brasil; actualmente reposan en la cripta imperial del Monumento a la Independencia, en São Paulo. Un examen posterior reveló que su cuerpo estaba momificado y que varios órganos se habían conservado. Amélia padecía una grave desviación de la columna vertebral y osteoporosis. Su memoria perduró a través de sus vínculos familiares, sus cartas, sus iniciativas caritativas y sus representaciones en novelas, películas y producciones televisivas.
Fuente: Amélia de Leuchtenberg (pt, 72980158). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0