Persona
Elisabeth von Polen
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Muerte
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Biografia
Isabel de Polonia nació en 1305 como segunda hija del rey polaco Vladislao I de Polonia y Eduviges de Kalisz. Entre sus hermanos se encontraban Cunegunda y Casimiro III, quien sucedió a su padre como rey de Polonia. Isabel pertenecía así a una familia cuya importancia política contribuiría más tarde a ampliar personalmente.
El 6 de julio de 1320, cuando tenía unos catorce o quince años, se casó con Carlos I de Hungría. Para el rey, era su matrimonio posterior a la muerte de su esposa Beatriz de Luxemburgo; no se puede determinar con certeza si Isabel fue su tercera o su cuarta esposa. La unión fortaleció las relaciones entre Polonia y Hungría y dio origen a una prolongada colaboración entre ambos reinos en los ámbitos comercial y político. La pareja tuvo cinco hijos varones. También se consideran posibles hijas suyas Catalina, futura madre de Ana de Schweidnitz, y otra Isabel, aunque tanto su maternidad como su existencia son objeto de debate entre los historiadores.
La vida de Isabel quedó marcada desde muy temprano por un grave acto de violencia. El 17 de abril de 1330, el noble húngaro Feliciano Zah irrumpió durante una comida en el palacio de Visegrád, donde se encontraban el rey, la reina y sus dos hijos menores. Atacó con la espada a la familia real. Al intentar proteger a su esposo o a sus hijos, Isabel perdió cuatro dedos de la mano derecha; Carlos también resultó herido y los dos príncipes fueron atacados. Finalmente, un copero de la reina logró dominar y herir mortalmente al agresor.
El motivo exacto del atentado quedó sin esclarecer. Los relatos contemporáneos lo relacionaron con una supuesta agresión de Casimiro, hermano de Isabel, contra Clara, hija de Zah y dama de compañía de la reina. Según esas versiones, Zah responsabilizaba a Isabel de haber ayudado a su hermano o de haber tenido conocimiento del incidente. Otras tradiciones señalaban como posible causa la pérdida de cargos y propiedades. Después del atentado, Carlos ordenó castigar cruelmente a los familiares del atacante. Incluso los cronistas se mostraron horrorizados por la magnitud de la represalia. Además, en la historiografía húngara Isabel fue acusada repetidamente de complicidad, siguiendo antiguos patrones narrativos en los que se responsabilizaba a las reinas de conflictos políticos o familiares.
Como reina, Isabel participó activamente en la política, aunque durante la vida de su esposo parece haber mantenido sus ambiciones bajo control. A lo largo de su vida fundó veinticinco iglesias e instituciones religiosas. También demostró sus dotes de organización en 1335, durante la reunión de los reyes en Visegrád, cuando se encargó de la alimentación y el alojamiento del rey polaco Casimiro III, del rey de Bohemia Juan y del gran maestre de la Orden Teutónica, junto con sus respectivos séquitos. En esa ocasión contribuyó además a impulsar un tratado que preparó la futura sucesión de su hijo Luis al trono polaco.
Tras la muerte de Carlos, el 16 de julio de 1342, su hijo mayor superviviente se convirtió en rey de Hungría con el nombre de Luis I. Isabel adquirió entonces una influencia considerable y siguió siendo su principal consejera durante la mayor parte de su reinado. En varias disposiciones reales se mencionaban expresamente la voluntad y el consentimiento de la amada madre del rey. Isabel mantuvo su propia cancillería, poseía un gran sello e intervenía personalmente en procesos judiciales, cuestiones de propiedad y negociaciones con poderosos terratenientes. Su posición influyente no era aceptada por todos. Cuando el emperador Carlos IV la insultó en 1362 ante enviados húngaros, Luis defendió enérgicamente a su madre e incluso llegó a considerar una campaña militar. Finalmente, el emperador se disculpó y, como reparación, se casó con una pariente de Isabel.
Isabel también promovió la política dinástica de su familia. Su hijo Andrés se casó con Juana I de Nápoles, con la intención de que ambos gobernaran conjuntamente el reino. Sin embargo, cuando el abuelo de Juana murió en 1343, dejó el trono exclusivamente a su nieta. Isabel comenzó entonces a defender los derechos de su hijo. Viajó a Italia con una importante delegación húngara y realizó al mismo tiempo una peregrinación a Roma, con la esperanza de convencer al papa de que reconociera a Andrés como corregente. A pesar de sus esfuerzos, Andrés fue asesinado en 1345. Isabel y Luis consideraron responsable a Juana y exigieron su destitución. La posterior campaña de Luis contra Nápoles fracasó debido a la oposición política, la peste y la presión papal.
Después de la muerte de su hermano Casimiro III, que no tenía hijos varones, en 1370, Luis heredó también el trono polaco. Como apenas visitaba Polonia y no dominaba su idioma, dejó allí a Isabel como regente. Ella gobernó con amplios poderes y trató al mismo tiempo de asegurar la sucesión de sus nietas: María en Hungría y Eduviges en Polonia. Aunque confirmó antiguos privilegios, Isabel era impopular entre la nobleza polaca. Sus adversarios se burlaban de ella por su mano mutilada, llamándola «la reina de las manos pequeñas», y criticaban que hubiera llevado consigo a nobles húngaros a la corte.
Su regencia estuvo marcada por incursiones, saqueos y tensiones con la nobleza. En 1376 se produjo un grave incidente en Cracovia. Mientras Isabel celebraba una fiesta en el castillo, sus sirvientes se enfrentaron con habitantes polacos. Murieron más de 160 personas, entre ellas dos eunucos de la reina. En enero de 1377, Isabel regresó a Hungría. Sin embargo, su actividad política no terminó por completo. Más tarde vivió en un monasterio situado fuera de Buda, aunque probablemente no llegó a profesar como monja, y continuó defendiendo los derechos de sus descendientes hasta poco antes de morir.
Isabel murió el 29 de diciembre de 1380, a los 74 o 75 años. De acuerdo con su testamento, fue enterrada en el complejo de las clarisas que había fundado en Buda. Había apoyado el monasterio con casas, tierras, rentas y valiosos objetos litúrgicos. Su testamento es el único de una reina medieval que se ha conservado y muestra tanto su importancia política como su apego personal a sus bienes y a su familia. Isabel fue recordada como protectora de iglesias, monasterios, obras de arte y fundaciones religiosas. También se la relaciona con la llamada «Agua de la reina de Hungría» y con varios relicarios preciosos que, según la tradición, donó a instituciones religiosas.
Fuente: Isabel da Polônia (pt, 72667769). Los hechos fueron seleccionados, resumidos y reformulados de forma independiente. Contenido fuente de Wikipedia: CC BY-SA 4.0
Progenitores
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